EFE
BOGOTÁ.- El expresidente colombiano Álvaro Uribe afirmó que el gobernante ecuatoriano, Rafael Correa, tenía una "posición benigna" frente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y "generaba sospechas de favorecer" a esta organización guerrillera.

"Correa, como candidato, hizo pronunciamientos que negaban el calificativo de terroristas de las FARC y en su ejercicio presidencial llegó a hablar del reconocimiento del estatuto de beligerancia" a este grupo, expresó Uribe en una fuerte réplica a su pasado colega divulgada hoy en su web.

En un comunicado fechado la víspera en San Francisco (Estados Unidos), Uribe respondió a afirmaciones de Correa sobre la crisis diplomática desatada por el bombardeo colombiano de 2008 a una base de las FARC en suelo de Ecuador.

La acción fue lanzada en marzo de ese año y en ella murió "Raúl Reyes", alias del segundo al mando y portavoz internacional de las FARC, entre otros insurgentes y civiles, incluidos varios universitarios mexicanos.

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En una entrevista que concedió el martes por la noche a Caracol Televisión en Bogotá, adonde había viajado para una Cumbre extraordinaria de la Comunidad Andina (CAN), Correa sostuvo que Uribe le mintió entonces al asegurarle que el bombardeo se había dado dentro de "una persecución en caliente" a los rebeldes.

Colombia adoptó luego la estrategia de "acusar a Quito de ser cómplices de las FARC", añadió Correa, y reiteró que esa operación fue un "delito", por lo que la justicia de su país investiga a los mandos militares y policiales colombianos que la dirigieron y que, de ser condenados, podrán recibir después un indulto.

En respuesta, Uribe (2002-2010) sostuvo que la decisión del ataque no fue contra el Estado ni el pueblo ecuatoriano, sino "contra el terrorismo destructor de nuestras libertades.

"El bombardeo fue un estado de necesidad, no teníamos alternativa", defendió Uribe, quien tenía por la época como titular del Ministerio de Defensa a Juan Manuel Santos, que lo sucedió en el poder.

"No avisamos al Gobierno de Ecuador por el sigilo que requería la operación, el temor a un nuevo fracaso dados los varios intentos fallidos, la facilidad con que Reyes se movía en el país hermano, y debo repetirlo, porque me asaltaba el temor causado por las declaraciones del presidente Correa frente a las FARC", advirtió.

Uribe dijo que Correa tenía una "posición benigna" frente a esta guerrilla que "contrastaba con su enérgica condena del paramilitarismo".

"Gobiernos anteriores al presidente Correa no generaron sospechas de favorecer a la guerrilla colombiana que cruzaba la frontera", advirtió luego, y apuntó: "nuestras relaciones con las presidentes (Gustavo) Noboa, (Lucio) Gutiérrez y (Alfredo) Palacio fueron muy buenas".

En su caso, Gutiérrez siempre estuvo dispuesto a colaborar en esta lucha, mientras que Palacio "facilitó la captura y deportación" del rebelde "Simón Trinidad", importante líder detenido en 2004 y extraditado posteriormente a Estados Unidos.

Uribe observó que "Trinidad" asistía a una fiesta en Quito, donde se esperaba a "Reyes" y que, en vista de que este jefe guerrillero no llegaba, ordenó al comandante policial de la época que "capturen a Trinidad, no arriesguen que se pierda por la espera a Reyes, es mejor pescado pequeño que no traer pescado".