AP
LONDRES.- Amy Winehouse bebió hasta morir, concluyó la investigación forense sobre el deceso de la cantante, quien el 23 de julio pasado apareció muerta con botellas de vodka vacías en su habitación y cantidades letales de alcohol en la sangre.

Winehouse, que falleció a los 27 años en Londres, tenía en su cuerpo más de cinco veces el límite legal de alcohol para conducir en Gran Bretaña. La forense Suzanne Greenaway, quien emitió el pasado miércoles su veredicto, dijo que la cantante murió a causa de una intoxicación accidental de alcohol cuando volvió a beber tras semanas de abstinencia.

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La artista mantuvo una batalla pública contra el abuso de drogas y alcohol por años, y hubo muchas conjeturas sobre que su muerte pudo ser a causa de una sobredosis de drogas. Pero, un patólogo indicó que la pequeña cantidad de medicamentos que le habían recetado para lidiar con los síntomas de su baja en el consumo de alcohol no estuvo relacionada con su muerte.

En cambio, lo que mató a la cantante, famosa por su peinado alto, galardonada con el Grammy por el álbum Back to black, fue que volvió a beber en exceso. Winehouse dejó de usar drogas ilegales en el 2008, pero había pasado intermitentemente del exceso de alcohol a la abstinencia por un periodo largo, dijo Romete.

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La cantante había vuelto a beber en los días antes de su muerte tras resistirse al alcohol durante casi todo julio, dijo la doctora Christina Romete, quien atendió a Winehouse. "Se opuso a cualquier tipo de terapia psicológica. Estaba decidida a hacerlo todo a su manera. Tenía opiniones muy estrictas sobre eso", agregó.