AFP
WASHINGTON.- Las adolescentes que regularmente ven reality shows en televisión esperan, y aceptan, situaciones intimidantes y dramáticas en sus vidas, le dan más valor a la apariencia física y se ven a sí mismas como líderes y modelos a seguir, según un estudio en EE.UU. 1.141 menores de 11 a 17 años participaron en la encuesta nacional realizada en abril por la organización Girl Scouts de ese país, que muestra el impacto que la TV reality puede tener sobre las adolescentes.

Ese género es tan antiguo como el propio medio, pero ha aumentado en el mundo en la última década gracias al crecimiento de los canales de cable y de satélite. También es más barato producir reality shows que programas de ficción; además, los reality shows se venden bien en otros países, como ocurrió con el 'Gran Hermano', de Holanda, y el británico 'Strictly Come Dancing', ambos exportados a todos los continentes . En EE.UU., ver TV es "la actividad número uno" de niñas y adolescentes, que le destinan unas doce horas por semana.

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El 78% de las espectadoras de televisión reality era más propenso a aceptar que contar chismes es normal en las relaciones con sus pares, en comparación con el 54% que no lo era en el resto de las niñas encuestadas. El 68% de las que miraban reality shows consideró que ser maliciosa y competitiva está en la naturaleza de las niñas, en comparación con el 50% entre las que no veían esos programas. Las fanáticas de la TV reality también se inclinaban más a creer que las chicas deben competir por la atención de un chico y que las citas y los novios las hacen felices. Además tendían a dedicar mucho tiempo a su apariencia.

También tenían más chances de creer que uno tiene que mentir para conseguir lo que quiere (37% contra 24%), que la mezquindad hace que a uno lo respeten más (37% versus 25%) y que uno tiene que ser malo con los demás para obtener lo que desea (28% frente al 18%). En tanto, la mayoría de las adolescentes que veían reality shows se consideraban maduras, inteligentes, divertidas y extravertidas, sugirió el estudio.

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También eran más propensas a aspirar al liderazgo y a verse a sí mismas como modelos a seguir. Es más, el 65% dijo que los programas de TV reality les había permitido conocer nuevas ideas y tener otras perspectivas. En porcentajes ligeramente más pequeños, otras jóvenes dijeron que esos espacios les dieron la posibilidad de tener más conciencia sobre problemas sociales y de aprender cosas nuevas.

Salmond dijo que la encuesta reveló una preferencia entre las adolescentes estadounidenses por la competencia y los programas de cambio de imagen, como 'American Idol' y 'The Biggest Loser' (un concurso para perder peso), respectivamente.