Ya sabemos que los varones desde bebés son seductores, pues siendo chiquillos muestran sonrisas coquetas ante el sexo opuesto, pero llega un momento entre la cuarta y la quinta década en que estos coqueteos regresan en lo que se conoce como la crisis de la mediana edad.

Aunque ellos no la vean como una crisis, para nosotras, esposas, sí que lo es, porque nuestro matrimonio puede tambalear.

Esta se da por la dificultad para aceptar el tránsito hacia la madurez. Los síntomas más claros son la necesidad de sentirse jóvenes nuevamente y la ambición de libertad.

Es que al cumplir los 40 se da una reingeniería personal para los caballeros, tiempo de hacer un balance de su vida. Algunos empiezan a interesarse por su aspecto físico, la moda y los deportes.

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El psicólogo y sexólogo clínico Ezequiel López Peralta explica que la crisis de la mediana edad es un fenómeno muy frecuente que suele estar asociado a situaciones como un divorcio reciente o al encuentro con amigos semejantes.

“Básicamente se produce por la necesidad del hombre de sentirse vigente como tal, es decir seductor, atractivo y poderoso”, señala.

El hombre siente que se encuentra en una etapa en la que el tiempo se está terminando y por tanto debe aprovecharlo al máximo.

A decir de López, las hormonas tienen poca relación con este fenómeno, ya que no se trata de una andropausia, en la que el impulso y el rendimiento sexual declinen gradualmente. Se trata de algo eminentemente psíquico y social.

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Pero, ¿qué debemos hacer las mujeres? El experto dice que no debemos tomarnos estas actitudes como algo personal, ya que básicamente es una necesidad del hombre propia de su edad.

Sin embargo, a veces esta crisis tiene relación con descuidos en la seducción y el erotismo en la pareja, en ese caso es interesante retomar el diálogo y promover acciones de creatividad sexual que permitan recuperar la pasión.

“Es importante el diálogo para entender si esa crisis tiene que ver con necesidades personales o aspectos conflictivos de la relación de pareja”.

La psicoterapia individual y la de pareja son recursos válidos.

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La socióloga y catedrática norteamericana Barbara Weiss Hewitt le recomienda a ellos para superar la etapa, tener una actitud positiva con la vida y valorar lo vivido en lugar de querer recuperarlo.

Trabajar la autoestima en la juventud. Moldear la estructura emocional  y disfrutar de los logros que se han podido conseguir.