Los seis días que los menores permanecieron aislados por la Guardia Civil de Madrid, en España, se convirtieron en una pesadilla tanto para ellos como para sus familiares en España y Ecuador, pese a que aseguraron que los trataron bien.

Todo ese tiempo, antes de ser liberados el pasado jueves con la orden de un juez, permanecieron en la residencia de acogida Isabel Clara Eugenia. Al final, el magistrado determinó que “los dos menores fueron víctimas de un engaño”.

Publicidad

La decisión judicial que liberó de responsabilidades a los adolescentes, según los abuelos maternos, es atribuida a las constantes plegarias que realizaron desde que se enteraron de la trágica noticia.

Seguidores de la religión evangélica, en su vivienda de campo de Naranjal, cuentan que no cesaron de orar. “Hasta que (la mañana del jueves) me llamó mi yerno y me dijo: ‘Hermana María, alégrese que por fin los niños quedaron en libertad’. Me dio tanta alegría porque sabía que mis nietos eran inocentes; regresaron a Italia”.

Publicidad

“Ahí puso la mano Dios”, según el abuelo, además comentó que, pese a que los menores fueron liberados, la investigación policial continúa.

La Policía española reconoce que resulta poco probable hallar un precedente similar al de los dos menores ecuatorianos. “Han llegado personas con bebés que traen la droga en los pañales o en los cochecitos de paseo, pero no recordamos casos de menores solos y de tan corta edad”, aseguró a este Diario una fuente de la Guardia Civil.

En tanto, afectada por el hecho, la madre de los menores dijo que no pensó que iban a ser usados para traficar alcaloide. “Jamás imaginamos que lo que enviaban era droga. Le dijeron a mi marido si los niños podían traer unas cosas, él se confió y aceptó”, contó.

Los progenitores cuestionaron los servicios de la aerolínea Iberia, la cual no les proporcionó información alguna sobre la situación en la que estaban sus hijos durante su escala en Madrid, pese a que contrataron el servicio de azafata. Un familiar en el país reveló que por encargar a cada menor cancelaron más de $ 100 a la empresa.

Para poder contactarlos, los padres se comunicaron con la Secretaría Nacional del Migrante en España, que ayudó a ubicarlos; cuando lo hizo, la madre viajó a Madrid para recuperarlos, objetivo que se alcanzó después de seis días de espera que se tornaba interminable. En un momento llegaron a pensar que los perderían.

“Ha sido una pesadilla, pero los niños están bien”, relató días después la madre, y añadió que al verlos se abrazaron y les costó mucho parar de llorar.

Hoy le preocupa cómo cubrirá más de 4.000 dólares que le costó solucionar el percance.