El lenguaje que mejor conoce es el de la pintura. Árboles, formas hípicas, frutas, vegetales, toda una gama de elementos naturales forman parte de su obra. El artista ecuatoriano Antonio José Lucio Paredes es sordomudo, pero sus pinturas gritan sus pensamientos, su vida.
“Los caballos son animales predominantes en la naturaleza, símbolos de poder o de fuerza. Y a mí me gustó emplear este animal como símbolo de situaciones que viven las personas en la sociedad”, expresa Lucio vía correo electrónico.
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Él explota su talento utilizando materiales como el vinilo o el metal y aunque en su muestra ‘Lenguaje del color’ –que se inaugura hoy en Mirko Rodic Art Gallery– no ha utilizado este último material, comenta que sí ha sido su intención utilizar materiales que le den relieve a sus obras para que estas puedan ser semejantes a unas esculturas.
Los trabajos artísticos suelen ser, generalmente, un reflejo de las vivencias de su autor. En el caso de Lucio no es la excepción, pero recalca que más que su propia vida, él trata de representar su percepción del entorno, no solo a través de la pintura, sino también a través de dibujos e íconos en diseños gráficos, otro campo que también ha explorado, “además de diseñar mis propias tarjetas de Navidad cada año”, acota.
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Los referentes de este hombre, que nació en Río de Janeiro en 1952 y se nacionalizó ecuatoriano, fueron Salvador Dalí, Joan Miró y Pablo Picasso, pero tuvo entre algunos de sus maestros a Johanna Govin, Galo Galecio, Oswaldo Moreno o Kurt Miller, quienes le dieron la pauta para formar su propio estilo. Y él asegura ya haberlo encontrado.
El pintor, que ha hecho exposiciones individuales en Bélgica, Italia, Estados Unidos, Perú y otros países, muestra en sus obras un poquito de Dios, ese ser grande y maravilloso, según dice, que transformó su lamento en baile, pues en sus inicios su pintura era oscura, mostraba su descontento.
Hoy, afirma, está convencido de que los colores vivos expresan la alegría, la fe, la esperanza y la aceptación de su condición como sordomudo. Agrega que los que no oyen sí pueden superarse y ser útiles cuando realizan su trabajo con eficiencia.
En la exposición plástica, que se inaugura a las 20:00, en Dátiles y Primera (c.c. Urdesa, local 13), constan obras como Árbol de manzana, Caballo motorizado, o 3 sillas. El ingreso es libre y permanecerá abierta hasta el 5 de septiembre.