Jorge Martillo Monserrate
.- Es un condenado a muerte. Pero está en pie como esperando al pelotón de fusilamiento. Lo van a demoler, está roído por dentro y ahora en puro esqueleto. Dicen que lo habita un fantasma, que hasta los gatos lo abandonaron, ahí fue cuando llegaron las ratas, creció el monte a su alrededor y le colocaron una cinta amarilla con la palabra 'Peligro' repetida como un eco y tal como su apodo de la Licuadora, gracias a su forma y al humor porteño.