Ya han pasado más de 31 años desde que unos Enanitos Verdes se mostraron al mundo y lograron con su música convertirse en gigantes del rock latinoamericano.

Eterna soledad, Lamento boliviano, Tus viejas cartas, son parte del famoso repertorio de la banda argentina que una vez más visita Ecuador, para ofrecer dos concierto (hoy, en Quito; mañana, en Guayaquil).

En este país, su vocalista y bajista Marciano Cantero se reúne no solo con sus fans, sino también con sus “hermanos”, como él mismo asegura. Así él lo siente. “Cada concierto es una celebración, un festejo”, señala Cantero, quien decidió ir a vivir a México hace ocho años, por amor, porque eligió como pareja a una mujer llamada Rocío.

Publicidad

Esta maquinaria argentina no ha dejado de producir melodías. El año pasado lanzó su disco Inéditos y ya mueve motores para más obras.

Es esa fusión entre el vino musical añejo y el contemporáneo de los Enanitos, el as con que se presentan en cada show. El grupo mendocino en el que Felipe Staiti pone su guitarra, terminó hace unas semanas una serie de conciertos en los Estados Unidos junto al grupo español Hombres G.

Fue una oportunidad, dice Cantero, no solo de compartir temas, sino de trasladar al público hispano –especialmente– a esas épocas y lugares de la tierra que dejaron atrás.

Publicidad

El bajista habla de que les ha ido muy bien, pero evoca en medio de estos recuerdos de grandes celebraciones la muerte, en febrero pasado, del exguitarrista de la agrupación, Sergio Embrioni. “Tus pinceladas de color aún destellan en mi blanco y negro”, fue una de las frases que Cantero dedicó a su amigo en la web del grupo.

Hay cosas que con el tiempo cambian, pero el concepto de las canciones, el ritmo de este grupo sigue siendo simplemente el de Enanitos Verdes. “Las canciones que nosotros escribíamos, de alguna manera son un poco un retrato o una foto de ese momento. Creo que de alguna manera si analizamos las canciones de los Enanitos, básicamente son como fotografías de la vida.

Publicidad

Hay canciones de amor a la pareja, canciones que nada que ver con el amor, que son más social”, expresa el vocalista tratando de interpretar el paso del tiempo sobre su música, que ya ha alumbrado quince álbumes. “Las canciones son como un sentimiento, una idea que hay que compartirla, digamos”, agrega.

Más allá de una doctrina o de un pensamiento existencialista, la frase que a continuación expresa Cantero refleja la seguridad de toda una trayectoria musical: “La verdad, yo creo que hace mucho tiempo nos dimos cuenta de que lo que habíamos venido a hacer a esta Tierra era cantar y entretener a la gente y tratar de hacer lo mejor... como cantar, ¿no?”. Por eso, su mayor anhelo es que la vida y Dios le permitan seguir cantando.

Como respuesta a una pregunta sobre la importancia de la difusión musical en internet (en contraposición a la ausencia de esta herramienta en los inicios de la banda), el cantante opina que este espacio virtual –en cierta medida– hizo que las discográficas se cayeran rotundamente. Viéndole el lado positivo, resalta la cercanía que logra tener con familiares y amigos.

Cantero afirma que “la música es como una buena comida”. Y desde hoy, el país está listo para devorarla.

Publicidad