AFP-EFE
CARACAS.- El gobierno puso fin a un motín en la cárcel venezolana de El Rodeo, donde cerca de mil reclusos estuvieron atrincherados por casi un mes y unas 30 personas murieron en enfrentamientos, informó el ministro del Interior, Tareck El Aissami.
"Hoy (miércoles) felizmente hemos resuelto la crisis de manera pacífica. Tenemos control absoluto de las instalaciones de El Rodeo 2 y estamos iniciando la fase de requisa para ubicar las armas de fuego", dijo El Aissami .
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Un total de "831 internos (están) sanos y salvos y bajo custodia" de las autoridades, que les brindan atención médica y alimentos, agregó.
"Hoy concluye esta fase de intervención y vamos a empezar la fase de reconstrucción del penal", afirmó el funcionario.
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Desde su cuenta en la red social Twitter, el presidente Hugo Chávez elogió el éxito de la operación, pero exhortó a su gobierno a realizar una autocrítica sobre el manejo de los centros penitenciarios, que están bajo control del Ejecutivo.
"Felicito a todos por el éxito de la operación de El Rodeo. Ejemplo del respeto supremo a los derechos humanos. Pero se impone una gran autocrítica!", escribió el mandatario.
A mediados de junio, efectivos militares y policiales entraron en la cárcel de El Rodeo, situado a 40 km de Caracas, donde se había registrado un violento incidente entre presos.
La violencia registrada desde aquel momento ha dejado una treintena de fallecidos la mayoría de ellos reclusos, aunque fuentes extraoficiales apuntan que el número de muertos es más elevado.
El incidente fue el más sangriento de la última década en una cárcel venezolana.
En un primer momento, el gobierno logró liberar a los reclusos del bloque Rodeo 1, pero cerca de un millar de presos de Rodeo 2 se mantuvieron atrincherados hasta este miércoles.
Según el gobierno, un pequeño grupo, fuertemente armado, mantenía dominado a los demás e impedía que se rindieran.
La posesión de armas por parte de los reclusos de El Rodeo, incluyendo armas de guerra y granadas, forzó además el inicio de una investigación penal a funcionarios civiles y militares.
El conflicto carcelario ha puesto sobre la mesa un entramado de corrupción con los penales controlados por presos que se hacen llamar "pranes" y que el Gobierno califica como "líderes negativos" y que controlan las prisiones con la complicidad de guardias y custodios.
En el caso de El Rodeo II, los cabecillas denominados Yoifre y Oriente sometieron, según el Gobierno, a la población de internos compuesta por más de mil personas.
La televisión estatal mostró imágenes de los presos "liberados" sentados en el patio del internado y también captó el momento en el que el cabecilla Yoifre era llevado al lugar de concentración de los reos.
El Aissami aseguró que los "pranes" se encuentran bajo custodia estricta y "habrá medidas disciplinarias" contra ellos.
"No puede haber ningún tipo de régimen distinto a lo que el Estado imponga", indicó.