Pasando la avenida Francisco de Orellana se encuentran las etapas 6 y 10 de la Alborada. El monumento al Papagayo divide a estos dos sectores.

Allí, moradores de ambos sectores coinciden en que residen en un lugar privilegiado debido a que se vendían los terrenos para que los clientes construyan a su gusto.

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La sexta etapa de la Alborada se construyó entre 1978 y 1982. Es una de las partes donde se vendieron más viviendas, con un total de 1.111, divididas en 985 casas que construía el VIS (Vivienda de Interés Social) y 126 terrenos para que los moradores construyan.

Los solares vendidos tenían un área promedio de 157,35 metros cuadrados.

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Marjorie Zea reside desde hace diez años en la sexta etapa e indica que le gusta ese sector por ser privilegiado. “Vivo en una de las etapas más selectas y tranquilas de la Alborada”, expresa con entusiasmo, pero siente nostalgia de la línea de bus Maranatha que dejó de ingresar a esa etapa desde hace siete años.

“Extraño la Maranatha, ese bus pasaba por aquí cerca, ahora tengo que caminar hacia la Benjamín Carrión para poder cogerlo”, indica Zea, quien puntualiza que “soy feliz viviendo en esta etapa”.

Oswaldo Olvera Cassinelli, de 76 años, es otro habitante de la sexta etapa pero desde hace 30 años. Él recuerda que en esa zona “había mucho monte, era una pampa, los moradores teníamos que hacer guardias para que no nos roben y si algún ladrón venía salíamos con palos, piedras y escobas a sacarlo”.

Olvera compró su vivienda en 1981 y la diseñó a su gusto. Recuerda que hace muchos años los moradores se unían para vender comida típica en el parque “y así sacábamos fondos para mejoras”.

Manifiesta también que “antes era mejor, la gente era más unida, ahora hay gente nueva que no colabora con la guardianía”.

Sin embargo, para Gloria Zambrano, quien vive desde hace catorce años cerca del canal de aguas servidas que divide a la Alborada con la ciudadela Urdenor 1, es un problema el mal olor que durante este tiempo ha estado inhalando.

“Hay días en que el olor es insoportable, pero ya uno se acostumbra, lo malo es que suelen atravesar por el parque los ladrones en las motos”, indica Zambrano.

A esta etapa la rodean las avenidas Benjamín Carrión, Francisco de Orellana, la calle 17 NO y la Hugo Salazar Tamariz. En esta etapa predominan los negocios de restaurantes, farmacias y venta de cangrejos en la calle.

Décima etapa

Para que se ubiquen mejor, esta etapa es la del centro comercial La Rotonda, queda frente a la sexta etapa de la Alborada.

Comprende el perímetro de las avenidas Francisco de Orellana, Benjamín Carrión, Felipe Pezo Campuzano (calle Tercera); las calles Guillermo Cubillo y la Cumbarazta.

Esta etapa se la construyó entre 1980 y 1985 y se vendieron 753 terrenos: 643 diseñadas por la constructora VIS y 110 solares para que los propietarios edifiquen a su gusto las viviendas. La décima etapa posee los terrenos más grandes, con un área promedio de 228.73 metros cuadrados.

Heriberto Guzmán, de 68 años, vive desde hace 20 en esta etapa. Dice residir en una de las zonas élite de la Alborada.“Aquí me siento como en ‘pelucolandia’ (ríe a carcajadas), tenemos un bonito centro comercial (La Rotonda), el sector es tranquilo y estamos cerca de todo en la ciudad”.

Para Norma Molina es un privilegio residir en una de las etapas más “aniñadas” de la Alborada, como ella la denomina.

“Cuando me cambié acá yo le decía a mis amistades que me había cambiado de casa a la décima etapa y ellas me decían que vivía en una zona de aniñados”, comenta.

También en esta etapa existen instituciones escolares, algunos restaurantes, amplios parques con buen mantenimiento y viviendas de hasta tres pisos con buenos acabados y diseños.