“Al Museo Municipal vienen niños, jóvenes y ancianos, y tenemos que velar la integridad de la gente, velar por el beneficio de los más por sobre el bienestar de los menos”. Con esta frase explicó Melvin Hoyos, director de Cultura y Promoción Cívica del Municipio, una de las razones por las que decidió que no se reciban obras con contenido sexual explícito en el Salón de Julio, del cual está abierta la convocatoria y cuya inauguración será el 22 de julio.

Otro argumento para crear esta cláusula, comentó, fue que se dio cuenta de que muchos artistas enviaron propuestas en el 2008 y 2009 con representaciones fuertes de sexo, “pensando que lo que había hecho María Gabriela Chérrez (triunfadora del certamen pictórico 2007 por su obra Ardo por un semental que me llene toda) era la fórmula para ganar el Salón”.

Luego del 2007 no se han elegido obras que presenten escenas con gran carga sexual.

Las declaraciones de Hoyos fueron rechazadas por personas vinculadas con el arte. Algunas resultaron en algún momento ganadores, directores o miembros del jurado del certamen pictórico.

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La crítica de arte Lupe Álvarez sostuvo que el problema de cualquier medida “no es ella misma, sino la consecuencia que puede tener su aplicación, la manera en que se interpreta esa cláusula”.

Agregó que la sexualidad es un tema constante dentro del arte contemporáneo, “que un artista lo trate con más o menos pertinencia o solvencia es cuestión de la obra y no del tema”.

El manabita Lenín Mera, ganador del primer lugar en el 2009, no está de acuerdo con la resolución de Hoyos. “El arte tiene toda manera de interpretar las cosas, la temática sexual puede ser abordada de manera sutil como intensa, pero igual es arte”, señaló.

Marco Alvarado, triunfador del primero y segundo lugar del certamen pictórico en 1999 y 2002, en su orden, aseguró que la decisión se debe a una posición política de derecha, que es conservadora, por lo cual “es normal que tenga incidencia en la decisión de Hoyos sobre no aceptar en el Salón obras con fuerte contenido sexual”.

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Con él concuerda la artista Graciela Guerrero, de quien el año pasado se reubicó detrás de una cortina su escultura ¡Lo violó todo el día dentro de un carro!, que formaba parte de Playlist, muestra que estuvo en el Museo Municipal. Se lo hizo para que “solo la vean personas con criterio más formado”, mencionó en ese entonces Hoyos.

Guerrero añadió que la cláusula que prohíbe propuestas con contenido sexual explícito obedece a que el Salón de Julio “ya no quiere enfrentarse a las polémicas, sean por acepciones sexuales o críticas a la institución a la que pertenecen quienes lo manejan”.

El crítico de arte Rodolfo Kronfle, jurado en el Salón en el 2002 y 2003 y director en el 2005, consideró que el criterio de selección para un concurso pictórico en un museo público “debe estar en función de la pertinencia y calidad de las obras, y no si las mismas coinciden con la ideología imperante en su directiva, son principios básicos de tolerancia e inclusión de cualquier sistema que se precie de ser libre. Todo tema que fomente el debate público, por más espinoso que sea, ayuda a construir ciudadanía”.

Hoyos indicó que el arte tiene millones de formas de expresarse y no necesariamente debe estar el ingrediente del morbo. “Si quieren abordar el sexo explícito, que no es lo mismo que un desnudo que sí está permitido, pueden hacerlo porque son libres, pero no en el Salón de Julio, sino en otros concursos en otros lugares del país”.

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Y Chérrez, a quien también en la exposición Playlist le reubicaron dos de sus obras por tener una gran carga sexual, subrayó que apuntará a buscar otros espacios para expresarse con sus propuestas.

La artista Larissa Marangoni, jurado de la competencia artística en el 2008, aprobó la cláusula de Hoyos. “El espacio público, en este caso el Museo Municipal, es visitado por todo tipo de personas: niños, adultos y adultos mayores. Existe un concepto que no es muy respetado en nuestra sociedad el cual dice: tus derechos terminan donde principian los míos. En el privado responde el o la dueña de ese espacio y no la sociedad”, enfatizó.

Xavier Patiño, ganador del primer lugar del Salón 2002, y el galerista Mirko Rodic afirmaron que la cláusula no debería haberse creado. Ellos apuestan por el criterio de un jurado de admisión a quien “le corresponde decir si una obra tiene méritos o no”, explicó Rodic.

En tanto, Saidel Brito, triunfador del certamen pictórico en el 2003, aseveró que “con un manejo museográfico adecuado se podría perfectamente controlar el acceso a obras que pudieran causar conflictos de esta índole”. Y Marco Alvarado opinó que para establecer las bases de este y cualquier Salón es necesario “realizar una convocatoria de todos los involucrados (artistas, críticos e historiadores del arte) para llegar a acuerdos consensuados”.