Un día acudió a la presentación de un libro y en esa ceremonia la antropóloga norteamericana Karen Stothert hizo referencia a las ruinas del Cerro de Hojas, o Machu Pichu ecuatoriano, y a uno de sus estudiosos, el estadounidense Marshall H. Saville, de la Universidad de Columbia, Estados Unidos.

El historiador guayaquileño Benjamín Rosales Valenzuela conocía de este sitio y de Saville, pero a partir de entonces creció su interés y comenzó su indagación sobre este investigador y los estudios que desarrolló en Manabí a comienzos del siglo XX. Visitó el lugar, lo palpó y luego viajó a Estados Unidos, al Museo Nacional del Indio Americano, que forma parte del Museo Smithsoniano, donde reposa la colección conseguida por Saville durante sus investigaciones en el Ecuador.

Fue cuando cayó en cuenta que los libros que dedicó Saville al país no habían sido traducidos al español y decidió emprender esta tarea, que hizo por el gusto de hacerlo y para contribuir a los estudios arqueológicos del Ecuador, pues no todos los ecuatorianos hablan inglés y porque incluso en inglés estas obras son casi inexistentes, ya que fueron publicadas a inicios del siglo XX.

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Nunca había traducido formalmente un libro, pero maneja a la perfección el idioma inglés porque sus estudios universitarios los realizó en Estados Unidos, así que se lanzó. Dice que hizo una primera traducción de manera literal. Pero luego trabajó para que sin perder la esencia de lo que dice Saville, el lenguaje en español sea fluido.

El primero de los tomos ya está listo y se presenta esta noche en una ceremonia que se efectúa en el Centro Cultural Simón Bolívar. Se titula Las antigüedades de Manabí, Ecuador. Lo editó el Ministerio de Cultura.

Lo que a Rosales más le impresiona de Saville, quien nació en Massachusetts, en 1867, y falleció en 1935, es el absoluto interés que este investigador y explorador puso a los estudios del pasado de lo que hoy son territorios ecuatorianos. Resalta, mediante sus indagaciones, la importancia de las civilizaciones ancestrales.

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Refiere Rosales que una colección de piezas de la Costa ecuatoriana y de fotografías de Manabí de principios del siglo XX se conservan en los Estados Unidos por gestión de Saville, quien en sus escritos hacía notar cómo en el Ecuador no se respetaba el legado arqueológico. Muchas piezas de la antigüedad eran usadas a comienzos del siglo XX como instrumentos de cocina.

Rosales, quien dirige el capítulo Guayaquil de la Academia Nacional de Historia, ya terminó la traducción de otra investigación de Saville: los tesoros de oro de Sígsig. También realiza proyectos de investigación, ahora que dice se jubiló de la empresa en la que laboró por 35 años y cuenta con más tiempo para dedicarlo a una de sus pasiones: la historia, que lo cautivó desde temprana edad. A los 61 años, este ingeniero, diplomático e historiador dice que tiene muchos retos que cumplir, entre otros, realizar estudios en Sevilla, España.

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Datos

Presentación. La obra Las antigüedades de Manabí, Ecuador, tomo 1, de Marshall H. Saville, traducida al español por el historiador Benjamín Rosales Valenzuela, se presenta hoy, a las 19:00, en el lobby del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo del Centro Cultural Simón Bolívar (Malecón y Loja).

Diálogo. A las 17:30, antes de la presentación de la obra, en el mismo lugar se realizará el conversatorio ‘Cerro de Hojas después de Saville’. Entrada libre.

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