Un letrero en el kilómetro 4 de la vía a Daule, a la altura de Mi Comisariato, indica que los conductores deben circular a 60 km/h. Nueve kilómetros más adelante, en el 13, por la urbanización El Caracol, aparece la misma señal que marca 30 km/h. Luego, se observa uno oxidado en el kilómetro 15½, por la entrada a Pascuales, que otra vez señala los 60 km/h.

La falta de advertencias sobre los límites de velocidad permitidos en esta vía preocupa a los conductores, que temen por las sanciones por exceso estipuladas en la reforma a la Ley y a los moradores de los sectores aledaños que día a día se sortean su vida al tratar de cruzarla.

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En un recorrido realizado por un equipo de este Diario, desde el kilómetro 4 hasta el 18, después de la cárcel, se observó que solo tres letreros anunciaban la velocidad a la que se debe conducir. A excepción de los pasos elevados que en ambos sentidos señalan los 40 km/h.

“No sabemos a cuánto debemos ir, andamos al gusto de uno“, mencionó Juan Morán, de 46 años, quien conduce un bus diariamente por el sector.

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Pero el reglamento de la ley de Tránsito señala que los carros livianos deben circular dentro del perímetro urbano a 50 km/h; en vías perimetrales, 90 km/h; y en carretera, a 100 km/h. Y los de transporte público y comercial de pasajeros a 40 km/h, 70 km/h y 90 km/h, respectivamente.

La sanción para los choferes que excedan el límite de velocidad, según la reforma a la ley, es el 30% de la remuneración básica ($ 79,20) y reducción de 6 puntos en su licencia. Siempre y cuando el exceso sea dentro del rango moderado, que señalará el nuevo reglamento.

En el caso de que sobrepasen ese rango la multa es una remuneración básica ($ 264), se reducen 10 puntos e irán tres días a prisión, sanción a la que más le temen los conductores.

Es por este motivo, el pedido que muchos de ellos hacen para que la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE) invierta en la señalización de las vías.

Sin embargo, el director ejecutivo de la institución, Jaime Velásquez, asegura que es responsabilidad de los conductores investigar sobre los límites permitidos y regirse a ellos.

Asegura que la entidad no va a invertir en campañas informativas porque “cualquier persona que tiene carro tiene acceso a internet en su casa o puede ir a un ciber y si no tiene dinero puede ir a las bibliotecas para instruirse sobre lo que puede o no hacer”, menciona.

Para José Gómez, quien vive frente a la Penitenciaría del Litoral, es importante colocar un letrero fuera de la escuela del sector que señale 30 km/h para que los carros no pasen a “toda velocidad” y pongan en riesgo la vida de los pequeños.