La caída de ceniza ha sido continua desde el 20 de abril pasado y ya merma cultivos, provoca daños en casas y carros y amenaza la salud de la población, que reclama atención de las autoridades. Esto llevó a los alcaldes de cantones aledaños al volcán Tungurahua –en proceso eruptivo desde hace once años– a reunirse en Baños para gestionar ayuda y así atender a sus jurisdicciones.

Ayer el cielo estuvo despejado y permitió ver columnas de ceniza de 4 km de altura. El viento llevó el polvo volcánico hacia el occidente, noroccidente y nororiente, reportó el Instituto Geofísico, al tanto que informó que hubo diez explosiones el miércoles pasado. La ceniza cayó sobre Manzano, Choglontus, Cahuaji, Cusúa, Bilbao, Pillate, entre otras poblaciones, reportó el organismo. Esto ha sido permanente sobre esos sitios, pero también se ha dado en ciudades más alejadas como Pelileo, Ambato, Tisaleo y Mocha.

Según imágenes satelitales, ayer el polvo avanzó hasta zonas de la Costa sin afectar las operaciones aeronáuticas.

Pero en la zona del coloso, los sembríos son los más afectados. En la parroquia Cotaló, cantón Pelileo (Tungurahua), no hay manera de recuperar los cultivos, lamentaba Miguel Freire.

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En esa localidad, personal del Centro de Salud repartió ayer mascarillas. El Comité de Operaciones Emergentes (COE) de Pelileo resolvió que se suspendan las clases e insistir al Ministerio de Agricultura para que entregue, de manera urgente, comida para el ganado.

En la comunidad Laurelpamba, Rodrigo Aguilar usaba una manguera para tratar de limpiar con agua el material volcánico acumulado en las plantas de tomate de árbol. “Creo que ya no hay nada que se pueda hacer porque el polvo le quema al fruto”, expresó.

Lucía Martínez se esforzaba por quitar la capa de casi un centímetro que cubría su plantación de papa. “Si no muere la mata, el fruto no engrosará”, decía mientras contaba que hace dos meses y medio había sembrado el tubérculo.

La ceniza cubría techos de casas, escuelas, avícolas, talleres, iglesias. Los pobladores limpiaban el polvo protegidos de mascarillas o pedazos de tela. En las vías, la ceniza se levantaba fácilmente al paso de los carros.

Agricultores de la comunidad Mucubí dijeron que pese a la devastación producida por la caída de ceniza “ninguna autoridad” ha llegado a por lo menos ver cómo está la situación en su territorio. “Peor van a venir con la ayuda que necesitamos”, dijo Juan Urquizo, al señalar que de los 105 litros de leche diaria que recogía de sus diez vacas, ahora apenas obtiene 20. “Es que el ganado no come lo que está contaminado y baja de peso”.

Por eso, Juan Pérez Barreno lavaba la yerba para alimentar a sus reses. “Unas comen, pero otras dejan todo ahí, ojalá llegue ayuda rápido. Antes llevábamos a los animales a Huambaló, pero ahora también ha caído ceniza. No no hay lugar adónde ir”, mencionó.

En Cusúa, Walter Vayas comentó que junto a otros campesinos sacaron su vacas de las zonas altas donde “todo está bajo ceniza”, pero aún muchas cabezas se quedaron allá.

Cuando ha transcurrido más de una semana de la caída de ceniza, el ministro de Salud, David Chiriboga, anunció que hoy recorrerá las zonas afectadas.