La caída de ceniza del volcán Tungurahua empieza a tener efectos negativos en los cultivos y en el ganado de las poblaciones ubicadas en los alrededores del coloso, que se reactivó el pasado 22 de noviembre, una vez más desde que comenzó su proceso eruptivo hace 11 años.
Ayer continuó con la emisión de ceniza, con columnas de hasta 4 km por encima del cráter, aunque la estela del polvo no llegaba a Guayaquil, como sí sucedió el pasado lunes.
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El drama por el fenómeno se lo vivía en comunidades tungurahuenses como San José Las Queseras, de Cotaló, cantón Pelileo. Allí, durante el ordeño de las vacas, el pasado lunes en la tarde, José Chimbolema, morador, advirtió que la producción de leche disminuyó en el 25%. “Esto es porque los animales comen pasto contaminado con la ceniza que cae desde el sábado. Si sigue así, también van a enfermar”, expresó.
Hizo un llamado para que las autoridades les provean alimento para los animales de manera urgente; así como desparasitantes y melaza para evitar problemas diarreicos.
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Es que de acuerdo con la evaluación preliminar del teniente político de Cotaló, Francisco Pérez, la agricultura y la ganadería son las más afectadas con la caída de ceniza, por lo que están en riesgo de perderse más de 100 hectáreas de cultivos de maíz, 20 de tomate de árbol y se requiere de alimento para más de 1.000 cabezas de ganado.
El presidente de la comunidad Chacauco, Luis Egas, dijo que con la lluvia del lunes y ayer en algo se lavó la ceniza de las matas, pero que después de las 07:00 cayó otra vez el material volcánico, y afectó cultivos de maíz y tomate de árbol. No obstante, la gente sigue trabajando para no perder la inversión.
Esthela Pallo y su familia llegaron a Chacauco, provistos de mascarillas, para comenzar la cosecha de maíz. “Tenemos que coger lo que más se pueda, antes que la ceniza termine con todo”, advirtió, al tiempo de explicar que el producto está listo porque sembró en mayo.
Afirmó que trabajar en el campo con ceniza es molestoso porque, pese a que se cubren la boca con mascarilla, les afecta garganta y nariz; más aún a la vista porque no se protegen. “Sería bueno que vengan acá brigadas médicas porque los niños están con tos, así como ardor de la garganta y de los ojos, pero nadie nos atiende”.
La situación no es diferente en la parroquia Bilbao, cantón Penipe (Chimborazo), en donde Nixon Rosero, ruega a Dios que llueva, “porque de lo contrario el peligro es que se pierda todo lo que se sembró”. La mayoría produce maíz, mora y fréjol, explicó el productor.
Mientras que N. Bastidas señaló que a través de la Junta Parroquial se hace la gestión ante el Municipio de Penipe para que se provea de alimento para el ganado, “porque hasta ahora nadie ha dicho que se tiene que evacuar a los animales, pero ya no tienen qué comer”.
De su parte, Fausto Fiallos, fruticultor de Huachi Grande, aseguró que el material volcánico “mató a alrededor del 70% del fruto tierno que estaba naciendo y por lo tanto no habrá fruta para cosechar”.
Asimismo, Ángel Barona, en la comunidad Punguleo de Tisaleo, dijo que antes de la madrugada del domingo la caída de ceniza era leve, pero que ahora todos los cultivos están cubiertos de material blanco.
En tanto, en el COE cantonal de Guano (Chimborazo) pidió apoyo urgente al Ministerio de Trasporte y Obras Públicas y al Consejo Provincial de Chimborazo para arreglar los caminos vecinales que conducen a poblados más cercanos al volcán.