Luis Morales, de 17 años, recuerda que a inicios del año dejó el descanso y el deporte para seguir acudiendo al colegio fiscal Joaquín Gallegos Lara. Él y otro grupo de jóvenes se dedicaron no a recibir clases sino a elaborar 1.600 bancas para diez escuelas fiscales.
El trabajo fue adjudicado al plantel tras firmar en enero pasado un contrato con la Dirección Nacional de Servicios Educativos (Dinse) por $ 79.600.
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Una oportunidad, que dice el rector Lautaro Ayala, habían esperado. Con los $ 29.600 que recibieron de anticipo el plantel logró comprar equipos como un electrostático de pintura en polvo e implementar máquinas de soldadura mig. “Tuvimos asesoría de la empresa que nos vendió la maquinaria, actualizamos conocimiento e innovamos porque antes pintábamos con soplete”, dice. Al momento elaboran bancas para el colegio Manuel Córdova Galarza.
El funcionamiento de las Unidades Educativas de Producción en los planteles que ofertan bachillerato técnico es parte de la reforma curricular que se aplica desde el 2004.
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El Joaquín Gallegos Lara integra el listado de 33 colegios del Guayas que serán evaluados desde el 15 hasta el 26 de este mes por funcionarios del Ministerio de Educación. La finalidad es conocer cómo aplican la reforma curricular técnica que comprende, en tres años, la ejecución de 35 proyectos. A nivel nacional la evaluación será en 300 planteles técnicos.
Dar tutorías a alumnos, en horarios extracurriculares, fue parte de los cambios que aplicaron en el 2009 en el Gallegos Lara. “Tratamos de mejorar porque la deserción escolar y reprobación llegó a un 4,5%”, dice Ayala que reclama ayuda del Gobierno para los talleres.
Lo mismo opina Ana Beatriz Sierra, rectora del colegio fiscal Augusto Mendoza Moreira, de Mapasingue Este. “Aspiramos a tener una unidad de producción pero no es fácil, falta dinero para talleres y máquinas”.
El plantel cuenta con dos proyectos. Uno de ellos es el sistema de seguridad con sensores para ciudadelas que ganó el tercer premio en la feria de Innovación, Ciencia y Tecnología, organizada en septiembre pasado por la Dirección de Educación. La inversión de este proyecto costó $ 900, un aporte del plantel y de padres. Lo novedoso, dice el profesor Wilson Quito, es que el sistema sigue funcionando incluso si se suspendiera la energía electrica.
Así lo demuestra con la maqueta que elaboraron, para la feria, de una ciudadela con cerco eléctrico, que posee sensores en cada casa y un panel de control. “El ladrón puede cortar el cerco eléctrico y creer que la alarma se desactivó, pero los sensores seguirán funcionando en las casas y mandarán la señal a un panel con un dispositivo electrónico de control y mando que dará la alerta”, explica Quito. El objetivo, comenta, es ofertar este sistema al público. Por falta de recursos los promocionan con hojas volantes.
Jesús Moreira, Jipson Pin y Jonny Cabala, son parte de los seis alumnos de tercero y segundo de bachillerato que participaron en el proyecto. Los tres coinciden en que este trabajo les permitió adquirir más conocimientos, perder el miedo y aplicar lo aprendido.
Moreira habla con entusiasmo sobre el proyecto y su experiencia en las pasantías. “El campo laboral es muy duro y competitivo, pero al estar en el proyecto aprendí a perder el miedo y a desenvolverme”.
El colegio fiscal monseñor Leonidas Proaño, de la isla Trinitaria, cuenta con un plan de una unidad de producción. La idea surgió tras el proyecto que presentaron diez estudiantes de tercer año de contabilidad que prepararon helados y yogur de arazá, una fruta tropical llamada también membrillo o guayaba amazónica.
Elaborar proyectos es parte de la instrucción que reciben en el módulo FCT Formación de Centros de Trabajo (FCT), parte de los cambios curriculares.
La vicerrectora Genoveva Calderón dice que el proyecto, que participó en la feria de ciencias, fue expuesto al consejo directivo para obtener ayuda y adecuar un espacio para instalar la unidad de producción y comercializar el producto.
Cecilia Soledispa, maestra de FCT, expresa que estos proyecto permiten a los alumnos desarrollar su creatividad, investigar, presentar propuestas y organizarse. “Ahora tienen una actitud positiva, se esmeran por presentar un mejor trabajo”.
José Castillo, uno de los participantes, indica que anhelan formar la microempresa. “Demostramos que podemos competir con los otros colegios”.
Textuales: Educativos
Ana Beatriz Sierra
Rectora del Augusto Mendoza Moreira
“Hay dos proyectos para crear unidades de producción pero faltan recursos”.
Ronald Morales
Alumno del Joaquín Gallegos Lara
“Aprendimos a utilizar las máquinas nuevas y pudimos realizar las bancas”.