Analistas políticos consideran que la permanencia del presidente de la República, Rafael Correa, durante once horas en el hospital de la Policía en Quito no fue un secuestro y que las características de los hechos no son propias de un golpe de Estado, como lo ha asegurado el propio mandatario y sus colaboradores cercanos.

Más bien coinciden en que fue una irresponsabilidad del Jefe de Estado el acercarse hasta el regimiento policial donde existía un malestar por la Ley de Servicio Público.

Desde el hospital, el presidente Correa, vía electrónica firmó el decreto de estado de excepción, brindó declaraciones a la prensa, a través de Radio Pública y que fue transmitida en cadena nacional desde el canal estatal EcuadorTV.

Además recibió la visita de varios ministros, asambleístas de su movimiento PAIS y contó con la presencia permanente de su secretaria privada. También atendió a tres delegaciones de los policías que pedían cambios en la Ley.

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Estos hechos hacen que el analista Vladimiro Álvarez descarte un golpe de Estado por parte de la Policía.

Además afirmó que nunca hubo un líder de ese grupo, no se conformó un equipo de gobierno sustitutivo y el Jefe de Estado continuó ejerciendo sus funciones de presidente de la República desde el interior del hospital.

Según el analista, el Mandatario se aprovechó de la situación para montar un espectáculo que dejó muerte y una mala imagen internacional.

El analista Felipe Burbano coincide con Álvarez en que el Presidente no fue secuestrado y que no salió del hospital por razones de seguridad. Además, nunca hubo una negociación como se la hace en todo secuestro organizado.

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Mientras, Alberto Acosta, ex presidente de la Asambleal, rechazó en una entrevista a AFP la tesis que comienza a circular desde la derecha, de que todo ha sido montado por el Gobierno y que no hubo un golpe.

Pero sí considera que el Gobierno está aprovechando la situación, lo que no está mal. “Lo triste sería que no aproveche para introducir correctivos y regresar a los orígenes del proceso revolucionario, sino que continúe por su actual derrotero derechizante”, manifestó Acosta.

Durante el encierro del Primer Mandatario, el director del Hospital de la Policía, coronel. César Carrión Moreno, relató que “después de que se atendió al presidente, le pedimos que evacuara lo más pronto posible. Advertimos que aquí no se podían lanzar gases, ni disparar, porque había 72 pacientes, entre los cuales había 4 niños, pero eso no se cumplió”.

A esta solicitud se sumó un grupo de pacientes a quien el presidente Correa no hizo caso, porque, según declaraciones, él solo saldría cuando llegaran los miembros de Grupo de Intervención y Rescate (GIR) y el Grupo de Operaciones Especiales (GOE).