Los recuerdos y las anécdotas durante un año de reinado han sido muchas asegura Mariana Calderón Mejía, reina de Guayaquil 2009, al recordar su periodo de labores luego de haber sido elegida el pasado 1 de octubre. “Soy una mujer totalmente distinta, el reina de Guayaquil me cambió la vida. Me hizo mejor persona, mejor guayaquileña, más humana. Esta etapa siempre la voy a ver como el regalo que Dios me dio para cambiar o hacer un cambio significativo en Guayaquil”, dice la joven de 21 años, quien no logra ocultar sus ojos llorosos. Próxima a retomar sus estudios en Gestión de Recursos Humanos, agradeció cada una de las muestras de afecto recibidas por los guayaquileños y el apoyo en cada gestión que realizó, recalcando que “la obra social con Mariana Calderón continuará aún después que entregue la corona”.

¿Cuáles son los recuerdos que se lleva del año de reinado?
El apoyo de la Fundación Oscus, la sonrisa y la compañía de mis abuelitas del Asilo Bien Público. La gratitud de la gente. Sobre todo ese cariño de la gente que sin conocerte te estima, y los reconocimientos por mi trabajo, labor social que no la hago para gritarla a los cuatro vientos pero sí es bonito cuando te reconocen tu trabajo, eso más que nada.

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¿Qué sacrificó en la vida personal durante la gestión como reina?
Yo no diría sacrificar porque simplemente dejé de lado algo que me gustaba por algo que me gusta mucho más. Entonces dejé de lado mis estudios por un año, ya los volví a retomar y estoy cursando mi cuarto semestre en Recursos Humanos. Sí tuve que reducir las horas que pasaba con mi familia, con mis amigas o con mi enamorado, pero gracias a Dios es gente que me quiere y a la que yo amo. Entonces saben y comprenden que este es mi año y que tenía que disfrutarlo al máximo.

Un año no alcanza para realizar todos los proyectos que se planteó, ¿Cuáles son las obras que deja?
Estuve en varias comunidades a las que nadie había llegado como la isla Puná, en la comunidad de Puerto Roma ayudando a la gente y llevando donaciones. También estuve en Pula, en la vía a Daule, una comunidad totalmente desfavorecida, donde dimos catequesis a los niños con la Fundación Oscus. Muy aparte de eso, en la Fundación Oscus implementé mi proyecto para microempresarios, en el que aproximadamente se han graduado 200 alumnos que han emprendido sus propios negocios. Mi proyecto ‘Adopte un abuelito’ con ‘mis abuelitas’ del Asilo Bien Público, donde también creé un voluntariado con alumnos del colegio Santa Luisa de Marillac, quienes adoptaron a estas abuelitas.

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Conoció muchas realidades ajenas a su diario vivir, ¿cuál fue la más dura?
Una de las más complicadas fue en mi visita al Puerto Roma. Los niños estaban descalzos y vivían en condiciones insalubres, eso fue muy chocante. Asumir que no se puede ayudar a todos como uno quisiera, que no eres la mujer maravilla, pero que puedes aportar significativamente a tu ciudad y a tu comunidad. Eso creo que fue para mí lo más complicado, el entender que no podía ayudar a todos.

¿Crees que lograste retribuirle a la ciudad todo lo que has recibido de ella?
Falta muchísimo por retribuirle a mi ciudad y estoy comprometida con ella para toda la vida. Entonces mis proyectos siguen de largo y eso es un poco lo que me reconforta, el saber que aún puedo seguir haciendo muchísimas cosas, ya no como Reina de Guayaquil sino simplemente como Mariana Calderón.

¿Qué le enseñó Guayaquil a Mariana este año?

Que es una de las ciudades más solidarias que puede haber y estoy contentísima por eso. Cada día me he dado cuenta de que los guayaquileños tenemos un carisma inigualable, somos gente muy solidaria y que cada vez que hay una buena causa se unen sin ningún reparo. Eso me enseñó Guayaquil, pero también me enseñó que hay mucho por trabajar.

Diecinueve jóvenes compiten mañana por la corona, ¿Cuál es su mensaje para ellas?
Es un año complicado, sí, de mucho trabajo también, sin embargo, que disfruten los 365 días que tiene su año, trabajando por los demás, con una sonrisa siempre hacia la gente y sobre todo que sean chicas humildes, sin poses, que siempre estén abiertas a las necesidades de las personas, porque a eso se debe una reina de Guayaquil, a su gente.