AFP
TEGUCIGALPA, Honduras.- El asesinato de Israel Zelaya, un crítico en su programa radial "Claro y pelado", incrementó el martes a nueve el saldo de periodistas asesinados en lo que va del 2010 en Honduras, sin que las autoridades hayan aclarado todavía un solo caso.

El cadáver del comunicador de San Pedro Sula, miembro del Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), fue encontrado abatido de tres tiros, con sus pertenencias, incluyendo el teléfono móvil y la cartera, a la orilla de una carretera cerca de Villanueva, 200 km al norte de Tegucigalpa.

Zelaya empezó su labor profesional a finales de los 60 y durante su larga trayectoria laboró como reportero de diferentes medios, incluyendo las dos radios más importantes del país con sede en la capital, HRN y Radio América, así como del diario La Tribuna.

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Ultimamente trabajaba en el programa "Claro y pelado" que se transmite por la radio Internacional, con cobertura en San Pedro Sula. Hace cinco años estuvo preso por balear a un pandillero y hace cinco meses su vivienda fue incendiada por desconocidos.

Zelaya denunció entonces que recibía amenazas, aunque no precisó la procedencia de las mismas.

"No queremos seguir clamando justicia, lo que queremos es que se dé seguimiento a las denuncias; hay compañeros que han denunciado amenazas de muerte y no se les ha dado seguimiento", dijo a la AFP Lizeth García, presidenta del Comité de Prensa de Honduras (CPH) en San Pedro Sula, la segunda ciudad del país.

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"Cada vez que matan un periodista nos invade el miedo a todos y no conocemos realmente los móviles de las muertes", lamentó la comunicadora, que trabaja en el diario La Prensa.

Para el presidente del no gubernamental Comité por la Libre Expresión (C-Libre), Osman López, las muertes de periodistas "se enmarcan en la impunidad e indefensión que hay en Honduras, en forma general, y los periodistas en particular".

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"Mientras no se investiguen estos crímenes hay una indefensión y una impunidad generalizada", subrayó.

Para el Instituto Internacional de Prensa (IPI), con sede en Viena, "Honduras se ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo para los periodistas".

"Es vital que las autoridades investiguen a fondo los asesinatos, para poner freno a la cultura de la impunidad", dijo el portavoz del IPI, Anthony Mills.

Según el IPI, sólo México es tan peligroso para los periodistas, con diez asesinatos en lo que va del año.

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El ministro de Seguridad hondureño, Oscar Alvarez, aseguró el pasado 20 de mayo que "las muertes no son de orden ideológico, son por asuntos personales o por denunciar ciertas acciones del crimen organizado".

Incluso el Buró Federal de Investigaciones (FBI) ha colaborado con las autoridades hondureñas en la investigación de asesinatos de periodistas, según informó recientemente la embajada estadounidense en Tegucigalpa.

El pasado 12 de julio llegó a Tegucigalpa el juez español Jesús Fernández, enviado por el gobierno español para ayudar en las investigaciones, pero hasta ahora, ninguna de las muertes de periodistas ha sido resuelta.

En lo que va de año, además de Zelaya, han caído asesinados:
Luis Mondragón (14 de junio).
Georgino Orellana (20 de abril).
Luis Chévez Hernández (11 de abril).
Bayardo Mairena y Manuel Juárez (26 de marzo).
Nahum Palacios (14 de marzo).
David Meza (11 de marzo).
Joseph Ochoa (1 de marzo).

En el caso de Meza hay un comerciante acusado en el puerto de La Ceiba (Caribe) y en el de Orellana, un delincuente común ha sido detenido y acusado de homicidio y robo.

Además, cabe mencionar el caso de Nicolás Asfura (18 de febrero), de 42 años, que fue encontrado muerto, atado de pies y manos, en la bañera de su apartamento en Tegucigalpa. Trabajaba para una constructora, pero antes lo había hecho en estaciones de radio y TV.