El requisito para algunos extranjeros que deseen ingresar a nuestro país de contar con una visa no implica, de ningún modo, que se les niegue el derecho como habitantes de este planeta para visitarnos. El trámite es así: quien quiera venir al Ecuador se acerca donde nuestro representante diplomático, le expone sus motivos y le demuestra que viaja con las mejores intenciones; no se le pone ninguna traba especial, no se le exige ningún estatus privilegiado; e inmediatamente se le concede el permiso correspondiente. ¿Qué derecho humano se viola con eso? Ninguno. No hay motivo, por tanto, para que la Cancillería insista en que el derecho de movilidad es incompatible con la visa.
En cambio, el Gobierno de la Revolución Ciudadana les ha impedido a distintos grupos sociales que ingresen a Quito para protestar con el argumento de que no contaban con el permiso para circular otorgado por la autoridad de tránsito.
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Los ecuatorianos que critican a la Revolución Ciudadana no pueden ingresar a la capital, pero las mafias extranjeras ingresan al Ecuador y se mueven con absoluta libertad.