Los dueños de negocios e incluso grupos de jóvenes que se prepararon para atender a los turistas que llegan a la fiesta que se celebra hoy en la parroquia San Buenaventura, de Latacunga, no saben qué hacer con las deudas y el licor que adquirieron. Esa es el primer efecto de la prohibición de venta de bebidas alcohólicas que, en la Sierra, impacta sobre todo a las celebraciones populares que se desarrollan especialmente los domingos.