EFE-AFP
LIMA.- La XL Asamblea General de la OEA que estaba previsto comenzar anoche en Lima se anuncia tranquila con una agenda cuyo eje central es una declaración que pretende limitar el armamentismo en la región, aunque el futuro de Honduras en el seno del grupo regional podría desviar momentáneamente la atención.

El tema principal, que este año es Paz, Seguridad y Cooperación en las Américas, planteado por el anfitrión Perú "para fortalecer medidas de confianza para limitar el gasto de armas", dijo su canciller José García Belaúnde.

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El proyecto, consensuado previamente, es un intento de limitar el gasto militar en la región, fomentar la transparencia en la adquisición de armamentos, impulsar medidas de confianza para crear un ambiente más seguro y arrancar a la región el compromiso de destinar más recursos al desarrollo.

Hay preocupación de algunos países por lo que consideran un excesivo armamentismo en Latinoamérica, argumento refutado por otros y justificado por terceros con la modernización del material de defensa.

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Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz, (Sipri), con sede en Estocolmo, las transferencias de armas hacia Sudamérica se incrementaron en un 150% los últimos cinco años.

La reunión anual de cancilleres de los 33 países miembros activos de la Organización de Estados Americanos (OEA) se realiza en un ambiente más calmado que en los dos años anteriores, cuando primero la crisis colombo-ecuatoriana desatada por el ataque militar colombiano a una base de las FARC en territorio del Ecuador, y tras el levantamiento de la suspensión a Cuba, centraron la atención y dejaron en segundo plano los temas centrales de las respectivas Asambleas.

Honduras fue suspendida de la OEA el 4 de julio del 2009, tras el golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya. Los cancilleres han planificado abordar este tema hoy en sesiones privadas, para evitar que lo debata el plenario ante la falta de consenso para levantar la suspensión y su deseo de no crear más divisiones, según fuentes diplomáticas.

Otras cuestiones por tratarse en la agenda serán el problema marítimo de Bolivia, el litigio entre Argentina y Gran Bretaña por las islas Malvinas y la reconstrucción de Haití.