¿Cuán importante fue para Ecuador la participación de Antonio José de Sucre en el proceso independentista desde el Cuartel General de Guayaquil? Historiadores jóvenes de esta ciudad, como Ángel Emilio Hidalgo, precisan cómo, en delegación de Simón Bolívar, Sucre se ganó la confianza de los patriotas locales y concretó la anexión a la Gran Colombia.
¿Desde dónde empieza la campaña de Sucre para liberar al Ecuador de hoy?
El país que posiblemente más le debe a Sucre es el Ecuador. Sucre llega al Ecuador cuando en esos momentos era la Provincia Independiente de Guayaquil, en 1821, enviado por Bolívar y atendiendo los llamados de José Joaquín de Olmedo, dado que la primera etapa de la campaña había sido todo un fracaso y no habían podido mantenerse en la campaña de liberación de la Sierra. Sucre es el segundo enviado de Bolívar, el primero fue José Mires, y cuando llega, logra que Olmedo, líder nato del gobierno provisorio o del Gobierno de Guayaquil, le permita organizar a las tropas, ingresar colombianos al puerto y aprestarse para la campaña hacia la Sierra. Ahí Sucre tiene que aprender de sus errores y derrotas y cambiar la estrategia de avanzada. Sucre decide no seguir esos caminos maltrechos que comunicaban la Costa con la Sierra sino irse por rutas alternativas más difíciles, pero que sabía que así podía ocupar posiciones ventajosas frente al enemigo. El aporte de Sucre como líder es fundamental, su popularidad crece y disminuye la de Bolívar.
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¿Cómo Sucre manejó las facciones en Guayaquil y cómo pudo conciliar esas posturas en una época de grave crisis militar?
Hubo factores que hicieron que se recurriera al apoyo externo, primero del Libertador Bolívar y luego de José de San Martín, protector del Perú. Esto lo sabía Olmedo y la Junta, Guayaquil no podía mantenerse como república independiente en medio de dos potencias, Colombia y Perú. Perú no había sido totalmente liberado del dominio español pero había un sentimiento nacionalista fuerte y se sabía que en cualquier momento iba a convertirse en una potencia. Colombia ya era república y el ejército libertador había llegado a Guayaquil con la pretensión de liberar la Sierra e incorporar el departamento del sur a Colombia. Por razones militares, políticas, geoestratégicas, Guayaquil, una pequeña ciudad de 20 mil habitantes en esa época, era impensable que pudiera convertirse en una república duradera. Lo que dijo Bolívar fue acertado, no fue ningún oprobio que una ciudad y un río no puede ser una república. Es más, Olmedo pensaba que Guayaquil debía ser parte de una república conformada por la voluntad de las diferentes regiones que habían conformado la Audiencia de Quito, no es secreto.
Además, Bolívar se queja en una de sus cartas a Sucre de que los abogados de Quito planeaban con políticos de Guayaquil y Cuenca formar una república. Eso iba contra sus intereses de crear una Colombia, un estado centralizado y fuerte, con régimen presidencialista que impida que se profundice la división de las regiones parte del virreinato de Nueva Granada.
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¿Cómo era el Sucre común y corriente, el hombre sencillo?
De lo que se conoce, Sucre era un militar abnegado, entregado a su trabajo y a su labor, pero al mismo tiempo, era un hombre que amaba la vida familiar, estar en casa, compartir con su mujer y formar una familia. Los vaivenes de la política y las armas hacen que Sucre lleve una vida azarosa y que no descanse, envejece pronto, al igual que Bolívar, y tiene poco tiempo para disfrutar de su esposa y su hija. Eso te pone a pensar acerca del destino que les tocó vivir a estos líderes fundadores, creadores de un nuevo proyecto político de ruptura, como fue el proyecto independentista. Luego tienes el hecho de que Sucre dejó hijos en Bolivia, una hija en Guayaquil y tuvo que tomar decisiones difíciles en su vida.
No hay discusión de que tuvo una hija en Guayaquil. ¿Esa hija dejó descendientes?
Tuvo una hija aquí con Tomasa Bravo, se llamó Simona Sucre. Él la reconoció y bautizó en la parroquia de El Sagrario.
Luego tiene que viajar a Perú y Bolivia. Años después le escribe una carta a su amigo Vicente Aguirre, de Quito, pidiéndole que recoja a su hija de 4 o 5 y se haga cargo de ella. No se olvidó de su hija, la que tuvo en el camino. Lo mismo ocurrió con sus hijos en Bolivia, Sucre los reconoció. Se cree que a Simona Sucre la metieron a un convento y no dejó descendencia. Hay una línea de descendencia de la familia Sucre que llega hasta la escritora Dolores Sucre, pero esa línea proviene del hermano de Antonio José de Sucre, pero se perdió no solo por el apellido, sino que no tuvo descendencia directa.
¿Sucre discrepó con Bolívar?
Tiene discrepancias cuando Bolívar asume ciertas actitudes dictatoriales que derivan en la llamada Noche Septembrina de 1828, cuando intentan asesinarlo en Bogotá y Manuela Sáenz lo salva. Pero Sucre siempre fue leal a Bolívar y a la lucha bolivariana al formar repúblicas unitarias, fuertes, presidencialistas.
¿Qué enseñanzas le deja a Ecuador?
Sucre cumplió con la tarea que en su momento recibió de una sociedad que procuraba y demandaba cambios socio-políticos y lo supo hacer desde su posición de militar, comprometido con la causa insurgente y además un hombre que supo comprobar y mantener su lealtad hacia Bolívar. El legado mayor fue su participación brillante en las campañas de la independencia, especialmente en Pichincha y Ayacucho. Eso y la ética con la que se movió en términos políticos. Sucre representó al hombre comprometido con una causa. Otro de sus principales legados es la ética con la que él supo actuar a lo largo de su vida.
Perfil
Ángel Emilio Hidalgo
EDAD
37 años
PROFESIÓN
Lcdo. en Ciencias Sociales. Poeta. Estudió Literatura. Historiador.
Obras
Autor de Beberás de estas aguas (1997), con el que ganó el premio Nacional de Poesía Ismael Pérez Pazmiño en 1996.