Con la foto de su hijo Pablo Emilio, soldado del Ejército secuestrado por las FARC, pegada en su pecho y con una cadena con la que mantenía atadas sus manos, el profesor Gustavo Moncayo caminaba por el aeropuerto El Dorado, de Bogotá, la noche del 7 de marzo del 2008. Siete horas habían pasado desde que en Santo Domingo, República Dominicana, los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Colombia, Álvaro Uribe, tuvieran un enfrentamiento verbal por el ataque colombiano al campamento de Angostura, en suelo ecuatoriano, donde murió el número dos de las FARC, Raúl Reyes.















