Poco después de las 09:30 de ayer, una bomba lacrimógena explotó en una de las edificaciones del colegio Manuela Cañizares, ubicado en las calles Foch y 6 de Diciembre, en el norte de la capital.
La detonación provocó que cerca de 25 personas, entre estudiantes y profesores, resulten afectados por el gas.
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Los alumnos que se encontraban en el segundo piso de la primera área del plantel fueron quienes recibieron directamente la onda explosiva.
El intenso humo del artefacto causó una gran conmoción, los alumnos no sabían qué hacer.
“Corríamos por todos lados. Nos tropezábamos, caíamos, fue un caos. Gracias a Dios estamos bien”, dijo una de las afectadas.
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Según agentes de Antiexplosivos que acudieron al sitio, la bomba fue activada para que explote dentro de un tacho de basura ubicado en el corredor principal de ese piso.
La hipótesis está basada en que el aparato debe ser accionado manualmente para que funcione, explicaron.
La Policía investiga las razones y los culpables de la acción. No obstante, por el momento no hay sospechosos.
Minutos después del alboroto llegaron miembros del Cuerpo de Bomberos y Cruz Roja para atender a los asfixiados. Algunos de ellos recobraron las fuerzas en el sitio tras recibir los primeros auxilios, mientras que otros fueron trasladados a diferentes casas de salud para que sean reanimados.
Solamente una maestra permanece en observación en el Hospital del IESS.
Las autoridades del plantel dijeron que a pesar del incidente las clases continuarán con normalidad.