Coleccionar obras de arte  importantes es un  hobbie  exclusivo para millonarios.

Los primeros días de febrero se vendió en la casa Sotheby’s de Londres la escultura  El hombre caminando,  de Alberto Giacometti, en $  104,32 millones, lo que la  convirtió en la obra artística más cara de la historia. 

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Pablo Picasso y  Vincent Van Gogh, cada uno con dos pinturas, forman parte de la selecta lista, que incluye cuadros en    géneros como  impresionismo,  contemporáneo y pop art. También aparecen trabajos  de Renoir, Warhol, Rubens, Klimt, Bacon y Rothko.    

Las casas de subastas más importantes del mundo, como  Bonhams, Christies y Sotheby’s,    confían  que, en poco tiempo, este récord será roto porque a pesar de que el estado de la economía mundial sea malo, siempre habrá millonarios interesados en el arte. 

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Aunque estas cifras sorprenden a cualquiera, existen cuadros adquiridos en transacción privada, que han alcanzado cifras más altas, como Nº  5, del expresionista  Jackson Pollock, pintado en 1948 y vendido por   140 millones de dólares en el 2006;  y Adele Bloch-Bauer I, de Gustav Klimt, que alcanzó la cifra de    135 millones de dólares.