Por Francis Pisani
.- Todos sentimos la tentación de felicitar a Google por confrontar al gobierno chino sobre la cuestión de los derechos humanos.

Justificado como un ataque masivo de hackers contra militantes de los derechos humanos y por el incremento de la censura, el anuncio fue hecho el 12 de enero en una nota de blog. No son tantas las empresas capaces de actuar en este campo y menos a través de hechos públicos.

Publicidad

Pero, si una generosa inclinación puede haber jugado un papel, no explica todo. Sus vacilaciones para instalarse en China en el 2006 no impidieron a sus dirigentes operar allá desde entonces.

La decepción proviene, según el diario The Guardian de Londres, de que sus esperanzas de ver "que la internet cambiaría a China se convirtieron en temor de que China transforme la internet".

Publicidad

Y no podemos subestimar el peso de Sergey Brin, uno de los tres dirigentes mayores de Google cuyos padres se vieron obligados a huir de la censura soviética.

Los militantes a favor de los derechos humanos en China han  subrayado su satisfacción por este hecho. El director del China Digital Times (con base en Berkeley, California), Xiao Qiang escribió: "Al no aceptar el régimen de censura china, Google se ha ganado el respeto y la admiración de millones de internautas chinos, incluyendo el mío".

Escéptico, Evgeny Morozov explica en Foreign Policy que los ataques de los hackers constituyen una realidad cotidiana en el mundo entero. Sostiene que  el hecho de invocarlos para justificar la decisión no es muy honesto ya que no lo hacen en otras partes.

"Para Google puede ser simplemente la manera más fácil de manifestar su decisión sin desencadenar demasiadas preguntas sobre los porqués".

Partiendo de dudas similares, Sarah Lacy escribe en Techcrunch que Google asumió el riesgo de retirarse porque "nunca logrará elevar su cuota de mercado frente a Baidu (el motor de búsqueda local más popular de China)".

El único problema de este seductor análisis es que si Google mantenía 30% del mercado a finales del primer semestre de 2009 y 43% al concluir el año, Baidu descendió en el mismo periodo del 68% al 56%, según la empresa StatCounter.

Tiene que haber otra motivación. Los dirigentes son remunerados para que la empresa prospere y la baja registrada en Wall Street al día siguiente del anuncio de la decisión (3%)  indica claramente que no pueden ignorar el descontento -siempre al acecho- de sus accionistas y posibles procesos. A corto plazo el eventual cierre de Google.cn (el sitio chino de Google) representaría una pérdida asaz limitada (300 millones de dólares frente a ingresos globales de 22 mil millones de dólares, según el diario The New York Times).

Nadie espera que Beijing ceda y, a largo plazo, Google se expone a  una posible renuncia al mercado potencialmente más notable del mundo (300 millones de internautas sin contar a los usuarios de móviles). Para entender la decisión hay que tomar en cuenta la evolución de Google en los últimos meses, dentro de la situación, a nivel mundial.

Atacada por los medios más importantes (instados por Rubert Murdoch y la Associated Press), criticada por la forma en la cual digitaliza libros, Google preocupa por su expansión en nuevos campos como lo son la telefonía móvil y el abasto de electricidad.

En este contexto, muy presente en la cabeza de quienes la redactaron, la nota de blog anunciando la confrontación con las autoridades chinas ha tenido excelente recepción. Bruñe de nuevo el escudo de la compañía, y la toma de posición complace a los usuarios preocupados por sus datos personales.

En EE.UU. la decisión solo puede ser bien acogida por los congresistas siempre proclives a subir a la tribuna cuando se trata de reafirmar su disposición a defender al país contra amenazas venidas de afuera. En particular cuando suenan misteriosas (como todo lo relacionado a "ciber").

El "nuevo enfoque para China" parece ser, por lo tanto, una excelente operación de relaciones públicas. También podría ser una apuesta estratégica sobre un porvenir cercano en el cual los rivales de Google -en Estados Unidos y en el mundo entero- vendrán cada vez más de China.

Según Sarah Lacy, "si una compañía china de internet llegara a desear adquirir una joya de la internet estadounidense, los acontecimientos de esta semana serían sin duda invocados como argumento de peso para que el gobierno lo impidiera, algo que ya hemos presenciado cuando algunas empresas árabes han querido adueñarse de controladoras de puertos y de instituciones financieras en EE.UU.".

Google acaba de volver a darle un impulso positivo a su marca y de recordarnos que su moto "Do no evil" puede también ser fuente de ingresos. Muestra, de paso, que sabe hacer política en actos y de manera pública para defender sus intereses. Algo no tan común en el mundo de los negocios.

Las intenciones de los dirigentes cuentan menos que el impacto de sus decisiones. Empresa comercial, Google se está posicionando para encabezar un movimiento de firmeza frente a China y empieza a situarse como poder político mundial. Con lo cual probablemente inaugura una nueva era en la larga historia de las relaciones internacionales.

Links
Google: "Un nuevo enfoque para China"
http://googleamericalatinablog.blogspot.com

Los resultados de Google en China según StatCounter
http://business.rediff.com