El improvisado subcentro de salud al que acude desde el lunes, en la coop. Santiaguito Roldós, en la isla Trinitaria, es el mismo al que ha ido los inviernos pasados, cuando el punto de atención original se empezaba a inundar por las lluvias. Una casa pequeña de dos pisos, donde pizarras y biombos separan los consultorios, es el refugio de más de 30 pacientes diarios que buscan atención.
Esperanza Atupaña, de 29 años, dice que este invierno es el último que va a tener que hacer fila fuera del local por la falta de espacio, pues desde el lunes empezó la construcción del nuevo subcentro, lo que, cuenta, evitaría que se muden cada vez que se inician las lluvias. “El agua nos llegaba hasta la rodilla”, recuerda Atupaña, y comenta que en el centro anterior era imposible ser atendido.










