El ecuatoriano J.C.R.F. (iniciales del nombre que se mantiene en reserva por seguridad), un ex empleado del Ministerio de Bienestar Social y ex militante del grupo guerrillero Alfaro Vive Carajo, fue quien reveló la ubicación de las bases que tenían las FARC en Ecuador durante tres años y, según Inteligencia colombiana, quien cobró una parte de la recompensa por la ‘cabeza’ del segundo líder de la guerrilla, Raúl Reyes, calculada en unos $ 2,6 millones.

Fue contactado como “fuente humana” (como inteligencia policial y militar llama a los infiltrados en la guerrilla quienes proporcionan información a cambio de recompensas económicas) por la anterior Unidad de Investigaciones Especiales de la Policía (UIES), en el 2005.

En ese entonces, esta organización estaba al mando del mayor de policía Nelson Ortega, quien en mayo del 2007 fue designado como agregado policial en la Embajada de Ecuador en México, pero no dejó de mantener contacto con J.C.R.F.

Bajo el alias de Pirata operaba para Inteligencia ecuatoriana. En las FARC, Raúl Reyes lo llamaba Carlos (así aparece en los documentos de word encontrados en las computadoras del guerrillero luego del bombardeo de Angostura).

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La condición de infiltrado de Pirata eran conocidas por inteligencia militar de Ecuador, cuyo director era Mario Pazmiño, y la policial de Colombia a cargo del coronel José Luis Vargas, según revelan los informes secretos de estos organismos que obtuvo este Diario.

Parte de esos informes se encuentran en la  Comisión de la Verdad, que hoy concluye sus funciones, luego de investigar el bombardeo de Angostura el 1 de marzo del 2008; y, los supuestos nexos de funcionarios del régimen con las FARC.

Un informe de la Dirección de Inteligencia de la Policía de Colombia (Dipol) detalla que el 26 de abril del 2005, Franklin Aisalla (ecuatoriano muerto en Angostura) programó una cita de Pirata con Raúl Reyes.

“El sujeto Franklin Aisalla está programando un encuentro para los próximos días con J.C.R.F., (a) Pirata, quien es el encargado de sacar documentación falsa para las FARC con Raúl Reyes, del cual solo espera la fecha, sitio y hora...”, revela el informe.

En esa fecha, los organismos de inteligencia de los dos países habían seguido de cerca las actividades de Aisalla, que el 10 de diciembre del 2004 asumió todas las funciones de Nubia Calderón, quien era la encargada de las relaciones internacionales de la guerrilla.

Incluso, en junio del 2005, Pirata atendió a Calderón, quien en esa fecha padecía de una enfermedad en el hombro y cadera y esperaba una intervención quirúrgica. Ella llegó a Quito desde Puñuña Negra.

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Antes de ser informante, J.C.R.F. laboró en el Ministerio de Bienestar Social, trabajó en una ONG de derechos humanos y, según esa organización de inteligencia, él fue quien tramitó los documentos de identidad falsos de los líderes guerrilleros Juvenal Ovidio Ricardo Palmera, alias Simón Trinidad; y, de Guillermo Torres, alias Julián Conrado.

Según inteligencia, Pirata abandonó el Ecuador dos días después del bombardeo de Angostura, el 3 de marzo del 2008, hacia la ciudad colombiana de Ipiales (norte de Ecuador) y de allí en avioneta se trasladó a Bogotá, en donde habría permanecido varias semanas  antes de viajar a un tercer país (no se lo revela por seguridad) con otra identidad y con parte de la recompensa que ofreció el gobierno colombiano.

Y mientras en Colombia, el entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, confirmaba que su gobierno pagó la recompensa por la muerte de Reyes, en Ecuador, el Gobierno decidió desaparecer la UIES, organismo que había revelado la vinculación del ex ministro de Gobierno, Gustavo Larrea y su subsecretario, José Ignacio Chauvin, con las FARC.

El argumento oficial fue que esta Unidad entregó los discos duros de dos computadoras de todos los años de su actividad a la Embajada de Estados Unidos en Quito, que financiaba las operaciones antinarcóticos y los pagos de sueldos a un centenar de sus miembros.

Además se inició un proceso legal en contra del jefe de la Unidad, Manuel Silva, quien aseguró a este Diario que cuando asumió la UIES (febrero del 2007) no conoció a Pirata, quien fue contactado por su antecesor Nelson Ortega, quien se negó a hablar del tema.

Pirata fue apresado  el 11 de mayo del 2007 cuando junto a Franklin Aisalla vigilaba la casa del entonces ministro de Energía, Alberto Acosta.

Ellos circulaban por el sector de La Rábida y Pinta, al norte de Quito, en una camioneta Toyota blanca de placa PYU 830. En la requisa, miembros de la Policía encontraron panfletos y logos de las FARC.

Ortega acudió a la Policía Judicial a visitarlos. Él ya no era jefe de la UIES y según Manuel Silva no se le informó de su presencia en ese lugar.

Posteriormente, la Fiscalía emitió la orden de libertad de J.C.R.F. y Aisalla por no encontrar  delito.

Pero el 7 de mayo, la fiscal Ana María Crespo, de la Unidad de Delitos Misceláneos, inició una investigación  por el “presunto delito de atentado contra la seguridad interna del Estado”.

A mediados de ese mismo año, según una fuente de inteligencia policial, Colombia entregó un “equipo” a Pirata para localizar a Reyes, lo que permitió conocer los campamentos de las FARC en la frontera común (ver gráfico).

Esa información la entregaba en los hoteles Marriot y Crown Plaza. En Colombia lo hacía al teniente coronel José Luis Vargas, quien en mayo del 2008 fue condecorado con la Cruz de Boyacá por su labor al frente de la unidad de inteligencia (condecoración que solo se entrega a generales).

Los datos del informante fueron determinantes, según Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa de Colombia, para la ubicación del sitio exacto del campamento de Reyes, por cuya ‘cabeza’ se pagó la mayor recompensa de la historia a una “fuente humana”.

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