La colombiana Pilar Quintana regresa a Guayaquil después de varios años. La primera vez que vino  estaba de gira por Sudamérica y en plan de conocer países. Llegó a esta ciudad  de madrugada y se instaló, junto con la persona con quien viajaba  en un hotel cualquiera     –que ahora entre risas dice que tal vez era un prostíbulo, por los ruidos que escuchó–, del que se marchó apenas amaneció. Esta  vez ha venido en calidad de escritora, invitada por la Feria Internacional del Libro, que culmina hoy.  A sus 37 años, esta caleña, que vive alejada de la ciudad, en un lugar en el que confluyen  mar y selva, es autora de tres novelas, la última de ellas –Conspiración iguana– circulará en agosto próximo. Es una de las nuevas voces de la narrativa latinoamericana. Por  su producción  fue incluida en el Encuentro Bogotá 39, que se realizó   en la capital colombiana.        

Los autores de narrativa comienzan, por lo general,  escribiendo cuentos. Y luego se embarcan en la novela. Su proceso ha sido un tanto a la inversa.   ¿Cómo surgió esa decisión?
Uno   no elige   las historias,  sino que las historias lo eligen a uno, y las mías son las de largo aliento. Lo que concibo termina siendo una novela. A mí   siempre me salen novelas. A veces me han pedido cuentos y entonces me toca esforzarme para  escribirlos.

Usted ha dicho que su primera novela, Cosquillas en la lengua, es   totalmente   realidad, aunque, claro, esa realidad, al ser tratada,   se vuelve  un tanto ficción.  ¿Qué diferencia halla  entre su novela  y la crónica    periodística, que también trabaja con la realidad?
La diferencia es que yo no tomé distancia del texto. Yo no lo construí,  yo lo vomité. Pienso que en eso se aleja de la crónica periodística. El  cronista   participa  en su historia, pero también la ve desde afuera. Lo que yo hice fue publicar mis entrañas y tiene validez porque tiene verdad.

Ahora que ha pasado el tiempo,  ¿qué opina de esa novela primeriza? ¿Se arrepiente de haberla publicado?
En cierto sentido me avergüenza, pero en otro creo que fue la que me hizo escritora,  y tiene mucho valor por eso, porque tiene verdad.  Fue un ejercicio. Yo creo que la peor censura es la autocensura y en esta novela yo ejercí  todo lo contrario a la autocensura.   Dije todo lo que no debía decir. Retraté lo que no se le diría a nadie, ni al mejor amigo.

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Coleccionistas de polvos raros   es   ficción. ¿Como se enfrentó a esta segunda novela?
Me sentí mucho más cómoda,   porque al escribir ficción uno puede decir más verdades que cuando trata de decir la verdad. La ficción me dio mucha más libertad.

Aunque el escenario donde transcurre esta  novela no tiene nombre y puede ser cualquier lugar,   se intuye que es Colombia y por su trama  se tejen ciertas conexiones con otras novelas de autores colombianos contemporáneos.
A los colombianos que crecimos con el fenómeno del narcotráfico y vimos su evolución, este hecho   nos marcó mucho. Yo me fui de Cali en 1989, la ciudad estaba en abundancia. Había dinero del narcotráfico   y la gente se beneficiaba de eso directa o indirectamente. Cuando volví a Cali a fines de los noventa, los carteles estaban desarticulados y los grandes capos,    presos. Había una crisis económica  terrible. A mí me golpeó mucho ver esa diferencia entre las dos ciudades y quise retratar lo que el narcotráfico le había hecho a la sociedad. Creo que esa es la diferencia con las otras novelas sobre el narcotráfico. En las otras se aborda el fenómeno de la violencia. En mi novela   hay tres disparos al aire y es por motivos sexuales. No hay muertos por violencia. Yo abordo el fenómeno del narcotráfico desde el punto de vista social.

Las últimas cuatro décadas han estado muy marcadas por la presencia de Gabriel García Márquez, en Colombia y en Latinoamérica. Su generación no está ya ensombrecida por esta presencia.  ¿Usted se siente de algún modo vinculada a García Márquez?
Nosotros crecimos leyéndolo. El primer libro que me gustó fue Crónica de una muerte anunciada. Fue la obra  que me hizo amar la literatura y que me hizo saber que quería ser escritora.   Pero hay otro escritor que se llama Andrés Caicedo y él fue muy importante para mí. Es caleño, se mató muy joven, y en Cali ha habido un culto literario para él. Cuando yo accedí a la literatura lo hice a través de García Márquez, pero él hablaba de pueblos remotos, de mundos fantásticos, de lo que pasaba por allá. Andrés Caicedo hablaba de lo que pasaba en mi cuadra, en mi calle, sus personajes comían las frutas que yo conocía,  hacían las cosas que yo hacía  con mis amigos, y me mostró que  uno podía  hacer literatura del viaje a la tienda.  

Y cuál es su opinión actual de   Andrés Caicedo.
Tenía 25 años cuando se suicidó. Uno a los 25 años no alcanza la madurez necesaria. Tenía talento. Pienso que no pudo explayarse. Pudo haber sido un gran escritor. Él es importante para los adolescentes, porque   está hablando de algo que es válido en los setenta, que es cuando escribía; en los ochenta, que fue la época que yo lo leí; en los noventa y ahora.   Es como la  rebeldía adolescente.
 
Está habituada  a vivir lejos de la ciudad.  ¿No le hace falta volver a esta?
A veces me hace falta comer comida chatarra, pizza, por ejemplo, pero ya pusieron una pizzería por allá. Yo salía a la ciudad a atracarme de pizza, de cola. Hace seis años vivo en el valle del Cauca, en la frontera con el Chocó,  a una hora de Buenaventura en lancha, que es la ciudad que nos queda más cerca. No hay carreteras, para llegar hay que hacerlo por mar.

¿Y cómo se conecta con el mundo?
Tengo mi computadora  y  mi módem de  celular para internet.

Programa
Desde las 12:00 hasta las 13:00 se efectúa la presentación de la cuarta edición de la revista educativa Homenaje al rey libro, en la Plaza Central Joaquín Gallegos Lara.

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A partir de las 16:00 habrá una obra teatral infantil denominada El Circo, organizada por ArtEscuela. Se desarrolla en la Plaza Central Joaquín Gallegos Lara.

En el mismo lugar, desde las 17:00 hasta las 18:00, varios escritores latinoamericanos realizarán una lectura de algunos de sus textos. Esta actividad se desarrolla en la Plaza Central Joaquín Gallegos Lara.

Antologías binacionales de poesía y cuento, de Perú y Ecuador 1998-2009, son los libros que  se presentan  a las 18:00 en la Urna Norte Demetrio Aguilera Malta.

‘¿Cómo ser escritor y no morir en el intento?’ es la mesa que se hará a las 20:00 en la Urna Sur Ángel F. Rojas.

Una cita con los nuestros es el libro de la autoría de José Martínez Queirolo, que será presentado desde las 19:00 hasta las 20:00, en la Plaza Central Joaquín Gallegos Lara. Además se hará una lectura dramatizada.

A partir de las 20:00, la Orquesta Sinfónica ofrecerá un concierto en la Plaza Central Joaquín Gallegos Lara, y a las 21:00 será el cierre de la Feria internacional del libro, Expolibro 2009.