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¡Derriben este cibermuro!

Sí hay una gran diferencia cuando la gente dentro de regímenes cerrados obtiene acceso a información; razón por la cual las dictaduras se esfuerzan tanto por obstruir un amplio acceso a internet.

La intranquilidad que se desarrolla en Irán es el quintaesencial conflicto del siglo XXI. De un lado están maleantes del Gobierno disparando balas. Del otro, hay jóvenes manifestantes disparando  tweets.

El arsenal de los manifestantes, como esos  tweets  en Twitter.com, depende de internet u otros canales de comunicación. Así que el Gobierno iraní está bloqueando ciertos sitios de internet y desalojando a reporteros extranjeros o manteniéndolos alejados de la acción.

El impulso con miras a remover testigos pudiera ser el preludio de un (caso como el de la Plaza de) Tiananmen en Teherán. Sin embargo, persiste una vital línea con internet, y es un tributo al loco y globalizado mundo en que vivimos. Fue diseñado por ingenieros informáticos de China, en Estados Unidos, para evadir la censura del partido Comunista sobre un reprimido grupo espiritual de chinos, el Falun Gong.

Hoy día, son estos seguidores del Falun Gong quienes constituyen la mejor esperanza de los iraníes que intentan entrar a sitios bloqueados.

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"Nosotros no tenemos el corazón de aislar a los iraníes", reconoció Shiyu Zhou, programador informático y líder del esfuerzo chino, conocido como el Consorcio de la Libertad Global de Internet. "Pero, si nuestros servidores se sobrecargan, quizá tengamos que reducir el tráfico".

Zhou dijo que el uso del  software  del consorcio se ha triplicado a lo largo de la última semana. Impuso una marca el miércoles de la semana pasada con más de 20 millones de visitas desde Irán, lo cual representó más de 400.000 personas.

Si el presidente Barack Obama desea brindarle apoyo a movimientos democráticos y cuenta con poco presupuesto, él apoyaría una "iniciativa por la libertad en internet" ante el Congreso estadounidense, la cual incluiría 50 millones de dólares en la iniciativa de ley de asignaciones para estas tecnologías dedicadas a evadir la censura. El equivalente del muro de Berlín del siglo XXI es un cibermuro, y nosotros podemos contribuir a perforarlo.

Zhou, hijo de un General del ejército chino, dijo que él y sus colegas empezaron a desarrollar este tipo de  software  después de la severa represalia del Gobierno sobre Falun Gong en 1999 (al cual las autoridades denunciaron como una secta). Uno de los resultados de esto fue un  software  gratuito llamado Freegate, suficientemente pequeño para cargarlo en una memoria portátil. Este dirige al navegador hacia un servidor extranjero que cambia direcciones I.P. cada segundo aproximadamente, lo cual es demasiado rápido para que un gobierno lo bloquee, y después, de ahí, hasta un sitio prohibido.

Freegate equivale a un ciberequipo básico del disidente. Los correos electrónicos enviados con este  software  pueden ser cifrados. Y después que una sesión se ha completado, se presiona un botón para eliminar cualquier señal de que fue usado en esa computadora.

El consorcio también pone a disposición algunas variantes del  software,  como el Ultrasurf, así como otros programas para la evasión de censores está disponible en el Tor Project y la Universidad de Toronto.

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Originalmente, Freegate estuvo disponible solamente en chino e inglés, pero un creciente número de personas lo ha estado usando en otros países, como Myanmar. En respuesta al creciente uso de Freegate en Irán, el consorcio presentó una versión en el idioma farsi en julio pasado; y su uso allá se disparó.

Al poco tiempo, el número de iraníes que lo estaba usando era casi igual al de usuarios chinos, generando presión sobre la capacidad de servidores (muchos chinos le temen a Freegate debido a sus nexos con Falun Gong, del cual desconfían con frecuencia incluso ciudadanos comunes). Los ingenieros del consorcio, preocupados de que el tráfico de Irán ocasionaría una caída de sus servidores, quitaron el acceso en Irán en el mes de enero, pero lo restablecieron antes de las elecciones iraníes.

"Nosotros conocemos el dolor de la gente en sociedades cerradas, y efectivamente deseamos adaptarnos a ellas", dijo Zhou.

China está devolviendo el ataque en contra de los "hacktivistas". El Gobierno ya anunció que las nuevas computadoras, las que se vendan a partir del mes entrante, tendrán que incluir  software  de filtrado para internet, conocido como Presa Verde (Green Dam); de hecho, el consorcio ya desarrolló software conocido como Tsunami Verde para neutralizarlo. Lo que resulta más alarmante es que, en 2006, el ingeniero de un consorcio que vivía en las afueras de Atlanta fue atacado en el interior de su hogar, golpeado y despojado de su computadora. Los ingenieros detrás de Freegate ahora tienen cuidado de no revelar sus ubicaciones físicas.

Cierto, estas tecnologías no son una panacea. Un periodista chino estimó que solamente cinco por ciento de los Netizens (ciudadanos de internet) usan software proxy, y los iraníes mismos se las ingeniaron para llevar a cabo una revolución de las bases populares en 1979 sin la ayuda de alta tecnología. Además, a final de cuentas, las balas suelen derrotar a los tweets.

De cualquier forma, sí hay una gran diferencia cuando la gente dentro de regímenes cerrados obtiene acceso a información; razón por la cual las dictaduras se esfuerzan tanto por obstruir un amplio acceso a internet.

"Para mí, Freegate era algo similar a un puente con el mundo exterior", dijo un periodista chino con tendencias disidentes, quien solicitó que su nombre no fuera publicado. "Antes de tener acceso a internet a través deFreegate, yo realmente era un tipo a favor del Gobierno".

Activistas por los derechos humanos de Cuba, Corea del Norte, Siria y otros países han apelado al Congreso de Estados Unidos para que apruebe la iniciativa de libertad en internet, por 50 millones de dólares, al tiempo que Tom Malinowski, del grupo Human Rights Watch, dice que él también lo apoya.

En tanto, la administración Obama ha guardado silencio con respecto a esta propuesta. Para el presidente Obama, esta sería una manera barata y efectiva de ponerse del lado de los iraníes, al mismo tiempo que socava los muros de la dictadura del siglo XXI.

©  The New York Times News Service.

Redacción
Redacción

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