Si hablar de Superman para sus fanáticos es hablar de Christopher Reeve, los seguidores de Tarzán tienen en su mente la imagen de Johnny Weissmuller, el dueño del grito más emblemático de Hollywood.

Y este martes, Hollywood recuerda la muerte de este rumano, que antes de convertirse en el Tarzán más conocido de todos los tiempos, alcanzó gran reconocimiento como campeón olímpico de natación (cinco medallas de oro y una de bronce).

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Aunque como deportista era ya muy conocido, la fama mundial la alcanzó interpretando a Tarzán, el "rey de los monos" que corría la selva de liana en liana, luchaba contra despiadados animales y congregaba a otros al sonido de su portentoso grito.

Y es que si algo se recuerda de Tarzán-Weissmuller -la historia del cine tuvo a cinco antes, todos del celuloide mudo, y a otros después- es ese grito a pleno pulmón.

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Origen de famoso alarido no queda claro
Mientras Weissmuller decía que se había inspirado en los cantos tiroleses, la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) indicó que expertos de sonido lo amplificaron con ruidos de animales y otras teorías aseguran que se recurrió a un tenor para grabar una parte.

Weissmuller, que dio vida a Tarzán en más de una docena de películas entre 1932 y 1949, se preguntaba: "¿Cómo puede un tipo subirse a los árboles, decir yo, Tarzán, tú, Jane y hacer un millón (de dólares)?".

Logró la fama mundial en dos actividades bien diferentes, pues antes de llegar a Hollywood ya era uno de los mejores nadadores de la primera mitad del siglo XX, actividad a la que se dedicó desde niño por indicación del médico.

Cambió nacionalidad para competir 
Nació en 1904 en la ciudad de Temesvar (actual Timisoara, Rumanía) en el entonces Imperio Austro-Húngaro, pero sus padres emigraron a Chicago cuando era un bebé y posteriormente él aseguró haber nacido en Pensilvania, quizá para ser elegido en el equipo olímpico estadounidense.

Su carrera deportiva fue impresionante: cinco medallas de oro con otros tantos récords olímpicos, en los juegos de París (1924) y de Amsterdam (1928), 67 récords mundiales y la proeza de ser el primero en nadar los cien metros libres en menos de un minuto.

Weissmuller siempre tuvo "un interés vital por la condición física" y creía que "la competición atlética entre personas y naciones reemplazará la violencia y las guerras".