Cuando a inicios de agosto las autoridades ingresaron a una humilde vivienda del centro de Guayaquil encontraron a 28 ciudadanos chinos, la mayoría mujeres jóvenes, hacinados en dos cuartos a la espera de viajar hacia Estados Unidos, en pos del sueño americano.

Quince minutos más tarde la misma unidad allanó otras dos viviendas en los barrios Lomas de Urdesa y otra en Urbanor, de las que acababan de huir numerosos chinos tras ser alertados sobre la llegada de las autoridades.

Semanas después, un avión mexicano fue decomisado por la policía en el aeropuerto de Quito cuando estaba a punto de ser utilizado por 14 indocumentados chinos para viajar a México. Un mexicano y un chino fueron detenidos como presuntos integrantes de redes de tráfico ilegal de personas.

En Tulcán, ciudad fronteriza con Colombia, a inicios de octubre fueron encontrados 17 chinos que querían cruzar ilegalmente a Colombia. En esa operación fue arrestado el ciudadano Chen Shu Hong, quien estaba en poder de 23 pasaportes chinos y 10.000 dólares en efectivo.

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La policía determinó que desde Tulcán los chinos buscan llegar a Tumaco y Buenaventura, en la costa del Pacífico colombiano, además de Cali, Bogotá y Cúcuta, para seguir su viaje hacia el sueño americano.

El uso de Ecuador como escala en el viaje hacia Estados Unidos se vio estimulado desde el 20 de junio, cuando este país, por decreto del presidente Rafael Correa, se convirtió en el primero de Sudamérica en eliminar la visa para el ingreso de todos los extranjeros. Ahora, miles de personas de diversas nacionalidades ingresan a diario libremente a suelo ecuatoriano.

El jefe de Migración del Aeropuerto Mariscal Sucre, mayor Roberto Moreno, aseguró que desde junio es evidente el crecimiento de la llegada de chinos. "En un mes normal ingresaban unas 20 personas con visa consular y hoy en un mes hemos tenido, solo por Quito, 1.150 (chinos)", manifestó.

Aunque no se sabe qué cantidad de chinos llegan a este país para buscar rutas ilegales hacia Estados Unidos, la policía cada semana cuenta con nuevas evidencias y testimonios que ratifican que Ecuador es utilizado como escala.

Los gobiernos de los dos países acordaron a mediados de noviembre la vigencia de nuevas medidas de control para el viaje de ciudadanos chinos a Ecuador, como la necesidad de un pasaporte con un mínimo de seis meses de vigencia, la obligación de comprar paquetes turísticos que deben ser aprobados por autoridades ecuatorianas, una carta de la agencia de viajes en donde conste la lista de los turistas y la solicitud de viaje, con las respectivas fotos de cada viajero.

Además, los interesados en viajar a este país podrán escoger únicamente entre las agencias acreditadas ante autoridades ecuatorianas.

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La Dirección de Migración de la Policía informó a la AP que desde junio hasta fines de noviembre llegaron a Ecuador 9.921 chinos, casi 30 veces más de los 339 chinos que habían ingresado en similar período del 2007.

Obra de las mafias
La experta en migración de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Gioconda Herrera dijo que los circuitos irregulares de tráfico de indocumenatdos existían  aún antes de la apertura de la política migratoria ecuatoriana. Son circuitos mundiales controladas por mafias, similares en su estructura a las del narcotráfico, comentó.

Si algo estimula la proliferación de redes irregulares no es la apertura, sino el cierre de las fronteras, que hace que migrar se convierta en un negocio para la gente que organiza esas mafias, en referencia a la política migratoria de Estados Unidos.

El general Luis Ordóñez, director Nacional de Migración de la Policía, declaró a la AP que "han ingresado desde el 20 de junio 9.921 ciudadanos chinos y han salido 3.560, lo que señala que todavía están en el país 6.361 dentro del período legal contemplado por la ley (90 días)".

Destacó que  "no hemos detectado la actividad a la que están dedicados los chinos que han ingresado últimamente. Ellos están supuestamente haciendo turismo", aunque destacó que sus efectivos de inteligencia y de otras unidades permanentemente monitorean la situación.

En tanto, en la popular avenida Amazonas, del centro norte de Quito a diario se pasean decenas de jóvenes chinos en calidad de  turistas, inusuales visitantes hasta hace cinco meses en esta capital.