Relación no logra reanudarse porque, según analistas, las controversias se han personalizado.
La liberación de Íngrid Betancourt no ha servido para acercar posiciones entre Ecuador y Colombia. El enfrentamiento verbal entre los dos mandatarios sigue complicando el escenario diplomático, pese a que hace dos semanas se advertía un acercamiento de posiciones con la anunciada apertura de las embajadas, a nivel de encargados de negocios.
Las discrepancias se radicalizaron desde la Cumbre del Grupo de Río (11 de marzo), cuando el jefe de Estado colombiano, Álvaro Uribe, mostró archivos de las supuestas computadoras de Raúl Reyes que involucrarían al Gobierno ecuatoriano con las FARC. Además, los ha utilizado como mecanismo de ataque y de desligitimación internacional de Rafael Correa.
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Este, a su vez, respondió con denuncias de una supuesta masacre en la incursión, que las bombas usadas en la operación eran norteamericanas...
La canciller María Isabel Salvador recalca que son los incumplimientos de Colombia los que profundizan la crisis. “Tenemos el caso de 17 incidentes en la frontera y lo de las fumigaciones. Siempre hemos estado buscando acuerdos, nunca hemos logrado nada. El Gobierno colombiano siempre ha dicho sí, y el rato del compromiso ha dado marcha atrás”, dijo.
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El ex embajador de Ecuador en Inglaterra, Mauricio Gándara, dice que “las relaciones diplomáticas no conllevan amistad personal. Es la conversación que mantienen los Estados, aun entre adversarios”.
Para el ex embajador de Ecuador en Bogotá, Miguel Vasco, la crisis se mantiene porque las controversias se han personalizado entre los dos presidentes, cuando deben ser tratadas a nivel de estados.
Otro punto que complica el panorama es la situación política de cada país. En Colombia, Uribe insiste en lograr una tercera reelección y en desestimar la supuesta vinculación con grupos paramilitares. Mientras que Correa promociona el Sí en el referéndum aprobatorio de la nueva Constitución.
“Lo ideal sería que el proceso se encamine antes del inicio de la campaña electoral, porque sino el tema se puede alargar”, dijo una fuente de Cancillería.
No siempre Uribe y Correa se llevaron tan mal. A comienzos del periodo del Mandatario ecuatoriano, en enero del 2007, ambos iniciaron una buena relación personal. Según fuentes presidenciales ellos dialogaban casi a diario sobre los problemas entre los dos países.