La especialista ecuatoriana Patricia Erazo asegura haber descubierto un nuevo método de operación.

Lipolifting se denomina la nueva técnica en cirugía de brazos que consiste en eliminar la flacidez y el exceso de piel con una cicatriz pequeña vertical ubicada en la región axilar.

La creación de este procedimiento se la atribuye Patricia Erazo, una cirujana plástica ecuatoriana radicada desde hace 19 años en Brasil. Erazo, de 45 años, está dedicada a viajar por países de Europa y Latinoamérica exponiendo sobre la aplicación de la lipolifting. En mayo vino a Quito para participar en el congreso de la Federación Iberolatinoamericana de Cirugía Plástica, que congregó a cerca de mil cirujanos plásticos del mundo.

“La mayoría de las técnicas actuales proponen procedimientos quirúrgicos diferentes, con resultados y cicatrices extensas, desde el punto de vista estético, debido a la localización de estas”, dice Erazo.

Explica que la técnica es ideal para personas con flacidez en los brazos, ya sea por pérdida de peso, acumulación de grasa o como resultado de alguna cirugía anterior para eliminar tejido adiposo en la que quedó exceso de piel. Se aplica en todos los grados de flacidez.

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Aquí se disminuye el tejido graso anormalmente distribuido (lipoaspiración), incluyendo el tratamiento de la fascia braquial superficial (membrana que cubre los músculos) y la eliminación del exceso de piel (dermolipectomía). Si el paciente no posee flacidez solo se aplica la lipoaspiración.

“Dentro del brazo encontramos una estructura fibrosa que se llama fascia, que es la responsable de la flacidez y del aumento de la curvatura del brazo, al que se le hace un tratamiento mientras se opera. Esto hace la diferencia con otras cirugías”.

Erazo explica que la fascia es tratada por medio de un corte llamado smasectomía (recesión del sistema del músculo aponeurótico). Este corte se hace en la axila para ocultar la cicatriz y lograr resultados estéticos. Las personas con post cirugía bariátrica (a nivel de sistema digestivo para obesos) requieren de dos operaciones para ver los resultados.

La anestesia que se aplica puede ser local o general.
Esta última –señala– es para pacientes que se someten a otra intervención al mismo tiempo. La operación dura dos horas y en treinta días posteriores se empieza a deshinchar el área operada, la cual es recubierta con una faja especial. Durante el tiempo de recuperación, el paciente se debe someter a drenajes linfáticos para disminuir la hinchazón y aplicarse cremas tensoras como el myolift. Se recomienda estar en actividad a partir del décimo día.