Francia ha perdido al último de sus combatientes de la Primera Guerra Mundial, Lazare Ponticelli, que falleció a los 110 años, anunció ayer el presidente francés Nicolás Sarkozy.
La muerte de Ponticelli, de origen italiano, ocurrió dos meses después de que falleciera otro superviviente de los veteranos de la Gran Guerra (1914-1918), Louis de Cazenave, también a los 110 años.
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El ex combatiente de la Legión Extranjera, que vivía en París, rechazó inicialmente funerales nacionales, propuestos por el Gobierno, pero, en enero pasado, recapacitó y decidió aceptar un homenaje “en nombre de todos los que murieron” en la contienda.
Un “homenaje nacional” a los 8,5 millones de franceses movilizados en la Primera Guerra Mundial, de los cuales 1,4 millones murieron, se realizará en los próximos días, se anunció.
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Al rendir tributo a Ponticelli, Sarkozy evocó al “niño italiano llegado a París (a los 9 años) para ganarse la vida y que escogió hacerse francés”, “en agosto de 1914, cuando mintiendo sobre su edad se enroló en la Legión Extranjera para defender su patria adoptiva, y en 1921, cuando se instaló definitivamente en Francia.
Aún sobreviven ocho veteranos de la I Guerra Mundial: los británicos Henry Alligham, de 111 años; Harry Patch, de 109; y Claude Choles, 107. Dos italianos: Delfino Borroni y Francesco Chiarello, ambos de 109 años; el estadounidense Frank Buckles, de 106 años; el austrohúngaro Franz Kunstler, de 107 años y el turco Yacup Satar, de 110 años.