“La llamaban por teléfono y le preguntaban por mí, le decían que no descansarían hasta que retire la denuncia que presenté en la Fiscalía de Migración de Cuenca”, dijo lloroso Sisalima, quien antes de viajar a EE.UU. cambió varias veces de domicilio en Azuay, por la persecución de las personas que denunció.

Este joven sobreviviente aseguró que no le quedaba otra alternativa y por eso regresó, ya que la oferta de un visado para su cónyuge y sus dos vástagos menores de edad nunca se cumplió y no quería poner en peligro sus vidas.

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Sisalima narró incluso que hace tres meses fue plagiado por un abogado de los coyotes. “Una mañana, mientras caminaba por la calle, dos sujetos me sostuvieron del brazo y me llevaron en un carro hasta una oficina donde un sujeto entraba y salía y me obligó a firmar un documento que no leí”.