Directa o indirectamente, más de 3.000 personas que habitan en la localidad de Apagua, en Cotopaxi, se dedican a la elaboración –a mano– de ponchos impermeables considerados exclusivos en ciudades como Quito.
El frío es constante en Apagua, una peculiar parroquia de Pilaló (Cotopaxi), ubicada a 160 kilómetros de Quito. Allí -a 3.800 metros sobre el nivel del mar- el termómetro no marca más de 5 °C y el frío se hace sentir.
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Para quienes acuden por primera vez a esta localidad es muy difícil soportar el fuerte y helado viento que acompaña a las 3.270 personas que aproximadamente viven en esa zona.
En Apagua, el 70% de la población tiene entre 30 y 40 años de edad, el 4% son adultos mayores y el resto niños. Todos ellos están vinculados a dos labores específicas: el cultivo de papa y la crianza de ovejas.
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Esta segunda actividad torna a esta parroquia en un sector particular, pues es en ese lugar donde se confeccionan uno de los ponchos más exclusivos que se utilizan en la región Sierra, aquellos que son tejidos totalmente a mano.
Son los mismos ponchos que lucieron los presidentes de Ecuador, Rafael Correa; de Venezuela, Hugo Chávez; y, de Bolivia, Evo Morales, durante la ceremonia simbólica de posesión presidencial que se efectuó en enero pasado en Zumbahua, población cercana a Apagua.
La mayoría de pobladores de la localidad están ligados a las actividades propias de la confección de la indumentaria. Diariamente trasquilan a los borregos para hacer el hilo de algodón con el que tejen, una vez que ha sido torcido y teñido. La jornada laboral se inicia a las 09:00 y se extiende hasta las 18:00.
El más experimentado en tejer es Juan Manuel Pilalumbo, de 65 años, quien lleva 30 años en ese oficio. Él comenta que el proceso de confección toma una semana, luego de esto se procede a la comercialización en la feria de Zumbahua, que se realiza todos los sábados.
Los ponchos se venden a $ 50, aunque la misma prenda es vendida en otras ciudades como Quito hasta en $ 200.