Ese título cambió el destino del colectivo indígena. “Estábamos en peligro de extinción como nacionalidad. Hoy nos reconocen en todo el mundo, hasta hemos estado en la ONU (Organización de las Naciones Unidas) exponiendo nuestra experiencia y forma de vida”, refiere Felipe Ushiwa, presidente de la comunidad Nazae, una de las siete que conforman la tribu.
Pero la misión para conservar el título, así como conservar el territorio y la biodiversidad y la cultura ancestral es ardua. Los 300 miembros de la etnia participan en una serie de programas entre los que se destaca la protección ambiental. La nacionalidad se considera un ejemplo en ese campo. Cada una de las cincuenta familias tiene huertos adecuados de tal forma que no talaron los grandes árboles, a los que se considera sagrados.
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Los frutos, especialmente el mamey cartagena y el zapote, se comercializan para adquirir artículos que no se producen en la zona. Incluso practican el intercambio en vez de la compra y venta. Quien tiene yuca, con la que se elabora la chicha (bebida tradicional necesaria en la dieta diaria) cambia el producto con quien siembra zapotes.
La cacería está controlada. Si una familia captura un animal grande, comparte la carne con sus vecinos y se evita la depredación, asegura Felipe Ushiwa.
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El territorio zápara está amenazado por las petroleras. El dirigente indica que hay rechazo a esa presencia, pues –aclara– se trata de un área donde vive un grupo humano sensible.
Dice Ushiwa que en comunidades mestizas cercanas al territorio zápara, donde actúan las petroleras, se han detectado casos de cáncer, hepatitis, por la contaminación. También hay brotes de paludismo, que según los ancianos no existía hasta hace menos de una década.
“El shaman (anciano sabio) aconseja que no dejemos dañar la selva, que no dejemos entrar a gente de fuera. Por eso estamos aliados a los shuar, kichwa y ashuar para decir no a las petroleras”, dice el dirigente, quien ocasionalmente reside en Puyo porque labora en la sede que la tribu posee en esa ciudad.
Ahí se venden artesanías, como vasijas, tejidos, collares, lanzas y otros implementos elaborados por los comuneros.
Son 300 indígenas que conforman actualmente la etnia. Existe una nacionalidad similar en territorio peruano, que se presume migró hace unas cuatro décadas. Con el apoyo de ONG, se desarrollan permanentes jornadas de reencuentro entre záparas de los dos países.
Además con el apoyo de la Unesco y otras entidades no gubernamentales se editan libros y un diccionario que inmortalizarán la lengua ancestral zápara, en riesgo de desaparecer. Tres ancianos que dominan la lengua original son el referente para los textos. Ellos son:Pedro Santi, de 75 años; María Luisa Santi, de 73; y Ana María Santi, de 81.