Corría el año 1946. Los diarios anunciaban que se iba a incinerar el Hospital de Alojamiento, donde se atendía a enfermos de tuberculosis.
El primer nombre de ese hospital fue Lazareto, después se lo conoció como Calixto Romero. Estaba situado en la manzana comprendida al norte, en la calle Julián Coronel; al sur, Loja; al este, Boyacá; al oeste, Ximena.

El edificio era muy antiguo, todo de madera. Su incineración estuvo bajo el control del Benemérito Cuerpo de Bomberos voluntarios de Guayaquil; siendo su coronel Aurelio Carrera Carbo, se dio inicio a la quema, a las nueve de la mañana, con la presencia de las compañías Sucre, Salvadores, Guayas, Salamandra, 9 de Octubre, Sirena, entre otras. Todas de la primera y segunda brigadas.

El pueblo de Guayaquil, que en esa época no tenía más de cincuenta u ochenta mil habitantes, se dio cita para presenciar el espectáculo, y ver el correr de miles de ratas y murciélagos salir de la fachada.

El hospital Calixto Romero fue quemado después de haber sido construido el actual hospital (ubicado en el cerro del Carmen, en los altos del inicio de la calle Boyacá), el cual lleva el nombre del prestigioso neumólogo doctor Alfredo J. Valenzuela; esta casa de salud es conocida como LEA, porque en sus inicios se llamó Liga Ecuatoriana Antituberculosa, a donde habían sido previamente trasladados todos los internos.

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En la misma fecha fue incinerada una construcción pequeña conocida como Sala profundi, en la que se velaba a los enfermos que fallecían en los hospitales Lazareto Calixto Romero, y Luis Vernaza, cuyos deudos eran de escasos recursos económicos.

 La Sala profundi estaba localizada en los bajos del cerro del Carmen, calles Boyacá y Julián Coronel, esquina noroeste donde hoy funciona un edificio del Ministerio de Salud.

Walter David Sánchez Rodríguez,
contador, Guayaquil