Durante la captura en Colombia de Diego Fernández Montoya, considerado  como el narcotraficante más buscado  del mundo, la Policía de ese país halló una carpeta con los nombres de 200 de sus colaboradores, entre ellos militares que lo protegían. Montoya tenía negocios ilícitos en Ecuador.

El colombiano Diego Montoya Sánchez pasó, en menos de una semana, de ser el narcotraficante más buscado del mundo al preso más resguardado.
Hoy está recluido en un barco prisión que surca el océano Pacífico vigilado por naves de guerra, submarinos, satélites y aviones equipados con modernos radares.

Es un preso valioso para las autoridades colombianas y estadounidenses, que también están maravilladas porque en el operativo de captura de Montoya Sánchez, conocido como Don Diego, hallaron una computadora y una carpeta donde constarían los nombres de 200 personas ligadas a su actividad, entre ellos militares que lo protegían. En ese listado no solo estarían personas de Colombia sino de otros países, como Ecuador, donde Don Diego tenía contactos y negocios ilícitos.

La revista colombiana Cambio,  en su edición de ayer, señala que los investigadores encontraron una carpeta con una lista de cerca de 200 nombres de personas que colaboraban con la organización y su respectiva asignación mensual.

Y aunque el contenido de los computadores y de la carpeta es hoy uno de los secretos mejor guardados por las autoridades, la revista dice que estableció que están incluidas las identidades de los miembros del Ejército que ayudaban al capo a evadir la intensa persecución que le montaron desde el 2000, cuando Estados Unidos lo pidió en extradición y el FBI lo incluyó en la lista de los diez delincuentes más buscados del planeta.

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La operación militar para capturar a Diego Montoya Sánchez, por cuya cabeza Estados Unidos ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares y cuyo nombre aparecía en una lista del FBI al lado del líder de Al Qaeda, Usama Ben Laden, se realizó el lunes pasado.

Los militares lo sacaron de un hueco completamente mojado, solo llevaba una camiseta de manga corta, unos calzoncillos bóxer y zapatos deportivos. Fue llevado a la Fiscalía y luego, momentáneamente, a una cárcel de máxima seguridad, donde estaban recluidos dos ex jefes paramilitares considerados por la Policía colombiana como peces gordos.

El pasado viernes, las autoridades trasladaron a Don Diego a  una fragata de la Armada en el océano Pacífico, tratando así de impedir un eventual rescate.

El jefe de Operaciones Navales, almirante Édgar Celis, dijo a periodistas ayer que Montoya estará recluido indefinidamente en una de las cuatro fragatas de la Armada equipada con misiles. La nave seguirá realizando sus operaciones diarias de interdicción de drogas.

Un camarote de la fragata, de unos 91 metros de longitud, ha sido habilitado para que le sirva como celda.  Yo me atrevería a decir que no hay una ubicación más segura que un buque de guerra para ciertas circunstancias, señaló Celis.