Ecuador mantiene contactos con el equipo que renegoció la deuda externa de Argentina en busca de asesoramiento para emprender un proceso similar para reducir el peso presupuestario de sus pasivos, dijo este martes el ministro de Economía, Ricardo Patiño.

La reestructuración de la deuda externa de Ecuador es una de las prioridades con las que asumió la presidencia Rafael Correa, lo que mantiene tensos a los inversores ante la posibilidad que el nacionalista apueste por una moratoria para obligarlos a modificar las condiciones de pago.

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Patiño, economista vinculado a movimientos que propugnan la suspensión de los pagos de la deuda, aseguró en una entrevista televisada que no existe un plazo para el lanzamiento de las conversaciones con los acreedores y que cualquier acción se dará a conocer "en el momento adecuado".

Sin embargo, el ministro indicó que "la próxima semana vendrá la comisión que renegoció la deuda externa argentina para conversar y conocer temas de legislación de deuda", en línea con pronunciamientos previos de Correa en el sentido que no descartaba una reestructuración al estilo argentino.

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Argentina completó la reestructuración de su gigantesca deuda de más de 100.000 millones de dólares con un fuerte recorte de capital, ampliación de plazos y modificación de las tasas de interés originalmente pactadas, en una estrategia que Correa ha aplaudido públicamente.

Patiño ha sido esquivo en fijar las líneas de negociación del proceso o los potenciales logros que espera alcanzar en el manejo de los pasivos del país, que a noviembre alcanzaban a 10.312 millones de dólares.

En una reciente entrevista con Reuters, Patiño, sin embargo, aseguró que "vamos a revisar el monto. No solo se trata de alargar los plazos y de reducir intereses" de mutuo acuerdo con todos los segmentos de acreedores, incluidos organismos multilaterales y tenedores de bonos.

A lo largo de las últimas dos décadas, Ecuador ha recibido al menos dos condonaciones de capital por parte de sus acreedores privados por unos de 3.000 millones de dólares, en dos reestructuraciones concretadas en 1995 y 2000, la última precedida por una moratoria unilateral, según datos oficiales.   

Los organismos multilaterales y países amigos han sido reacios a incluir a Ecuador en planes de reducción por su condición de país petrolero y su desarrollo económico frente a otras naciones de la región que se han beneficiado de estas iniciativas, como Bolivia.