Aunque hace cinco meses ya le dieron el que pidió y se canceló en parte, el Presidente quiere  otro cuadro.

En la pinacoteca de presidentes constitucionales de Carondelet todavía  no se cuelga el retrato de Alfredo Palacio, pese a que el cuadro que él mismo mandó a elaborar ya fue entregado por su autor hace cinco meses.

El pintor guayaquileño Jorge Velarde se encargó de plasmar la figura del Primer Mandatario. Cuando finalizó el trabajo se lo entregó al   galerista Mirko Rodic, quien sirvió de nexo entre ambos.

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El Jefe de Estado pidió algunos retoques, pero –según   funcionarios allegados a Palacio– a él no le gustó cómo quedó, pese a que el artista hizo los cambios que sugirió.

Trascendió que el Primer Mandatario delegó esa labor a su  hermano, el artista  Eloy Palacio, quien no lo negó.

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Al ser consultado por este Diario sobre cuándo está previsto que entregue la obra,  se limitó a pedir disculpas porque –señaló– “no puedo contestar esa pregunta”.

En el Gobierno tampoco se da una versión oficial. El secretario de Comunicación, Gonzalo Ponce Leiva, dijo que “algo” ha escuchado sobre “un cuadro”, pero que no conoce   más  detalles sobre el tema.

Tampoco se informa si el presidente Palacio finalmente colgará en la pinacoteca la obra  de Velarde.

Rodic señaló que lo último que él conoció es que el Presidente iba a escoger entre dos retratos –uno de ellos, el que pintó Velarde– “porque   querían tener otra alternativa”.

“Yo le doy firmado a todos que mejor retrato que el que le hizo Velarde no lo va a hacer nadie”, indicó el galerista tras aclarar que él no sugirió el nombre de ningún otro pintor a  Alfredo Palacio  “por respeto a Velarde... Es una cuestión de gustos, pero ese retrato es técnicamente insuperable”.

Velarde se limita a decir que ya concluyó su trabajo y prefiere no hablar del tema. Ni Rodic ni el pintor quieren hablar del costo de la obra, aunque trascendió que hasta la fecha  a Velarde solo   se le ha  cancelado una parte del valor fijado; algo más de la mitad.

Para pintarlo, Velarde fotografió al Jefe de Estado en su despacho del palacio de Carondelet, hasta donde el artista se trasladó especialmente, y trabajó la obra a partir de fotografías. Un método que este creador utiliza para su labor.

Solo 16 de los 36 retratos expuestos en la pinacoteca presidencial tienen firma.