Esta antigua localidad petrolera realiza actos cívicos. Mientras, los pobladores piden obras.
Ancón, otrora campamento minero y tierra natal del extinto mejor futbolista ecuatoriano de todos los tiempos, Alberto Spencer, conmemora hoy 4 años de creación como parroquia de Santa Elena.
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La Junta Parroquial ha preparado actos sociales, cívicos y culturales para exaltar esta fecha.
A las 09h00 se celebrará en la iglesia de la localidad la misa de acción de gracias y la oficiará la Vicaría de Santa Elena.
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A las 10h00 está previsto el desfile cívico estudiantil con la participación de los establecimientos educacionales y entidades del lugar, así como repartos militares acantonados en la Península.
Posteriormente, en las instalaciones de la Junta Cívica se desarrollará la sesión solemne, presidida por las autoridades locales y la reina Nora Carolina Rosales Martínez.
Antes de la sesión, el Cabildo de Santa Elena inaugurará la ampliación del cementerio de este poblado.
Los moradores de esta parroquia se quejan por la falta de obras de infraestructura. Coinciden en que la vialidad es una de las prioridades en esta localidad, que ahora subsiste del comercio. Asimismo piden mejorar los centros de salud y los servicios básicos.
Historia
Este poblado, ubicado a 139 kilómetros de Guayaquil, alcanzó tal categoría el 15 de noviembre del 2002 durante la presidencia de Gustavo Noboa, quien al firmar el acuerdo número 350 convirtió a Ancón en la sexta parroquia rural del cantón Santa Elena.
La idea de ser parroquia surgió desde 1976 cuando las instalaciones que dejó la Anglo Ecuadorian Oilfields Ltd. empezaron a mostrar deficiencias, pero esa aspiración por asuntos políticos se postergó.
La historia de Ancón se inicia en 1918 cuando el Gobierno de Ecuador concesionó los terrenos de la zona peninsular a un consorcio formado por capitales nacionales e ingleses para explotar, procesar y comercializar el crudo detectado en estos campos.
Posterior a esa fecha, la necesidad de extraer el petróleo generó un constante movimiento migratorio. Entre 1940 y 1950 Ancón cambió su imagen de campamento por la de una ciudad modelo con casas uniformes pintadas todas de blanco y detalles verdes, jardines y parques bien cuidados, con servicios de agua desalinizada y energía eléctrica.
La comunidad negra llegó procedente de Jamaica, Barbados y Trinidad y participó en la obra del tramo del ferrocarril Guayaquil-Península.