La muestra, con 210 obras del personaje, se exhibirá hasta el 31 de agosto en la Casa de la Cultura.
Como bien lo dice el título de la exposición, Galo Galecio (Vinces 1906- Quito 1993) fue un creador incesante. Incesante en producción e incesante en exploración temática, técnica, estilística. La muestra, abierta al público desde el jueves pasado y que estará hasta el 31 de agosto en cinco salas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en Quito, da cuenta de ello a través de 210 obras, la mayoría parte de la colección de sus dos hijos: Galo y Alba.
El recorrido está organizado por técnicas, lo cual puede hacer perder un poco el hilo al espectador novato, pues Galecio utilizó en sus 59 años de vida artística diferentes técnicas de manera simultánea. En la primera sala están expuestas las litografías y serigrafías de líneas fluidas en blanco y negro, que constituyen la creación más conocida de este artista.
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Un Eloy Alfaro montado sobre su caballo como un quijote que pisa con fuerza la abrupta, pero diminuta a su lado, geografía de la Sierra, representada en una xilografía de 1953 (época en la que Galecio ya había regresado de su formación con los muralistas mexicanos), comparte espacio con Tres mujeres, una litografía de línea cubista que data de 1937.
En la segunda sala ingresa el color, que Galecio trabajó a través del óleo y la témpera y luego en sus famosas xilografías. En esta área se comprueba cómo, incluso en el mismo año, el artista riosense salta de un estilo a otro: en 1942 pinta Niña indígena con un estilo figurativo, Selva y río que es una abstracción geométrica e Invierno en la Costa, de colores y líneas suaves como los utilizados al inicio del impresionismo.
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La temática también es diversa: además de los temas sociales que son una constante en las primeras etapas de Galecio, aparecen cuadros urbanos, como Gente haciendo cola y paisajes de Riobamba, Esmeraldas o el Valle del Chota, que dan cuenta de su vida de mochilero, según palabras de Alba Galecio.
Algunos son realmente crónicas pictóricas como La fiesta en el Chota (1980) o La vuelta del estero, del mismo año, ubicados al lado de las xilografías en color que el artista empieza a trabajar desde 1961 y que se simplifican en una extensa serie de soles y lunas sobre el cielo quiteño en 1985, cuando ya por su edad el artista no podía hacer esos viajes en los que siempre lo acompañaban una cámara fotográfica y cartulinas.
Otra de las salas está dedicada a los dibujos y las tintas, en las que aparecen paisajes montubios pintados en 1940 y motivos marinos (caballos de mar, estrellas, entre otros), que constituyen las últimas creaciones de Galecio antes de su fallecimiento en 1993.
Aunque estas cinco salas permiten hacer una retrospectiva bastante completa de la obra de Galecio en el centenario de su nacimiento, aún se quedan por fuera, según los entendidos, muchas piezas de la obra de este artista compulsivo y polifacético como sus murales, caricaturas e ilustraciones para libros.
El crítico de arte Iván Cruz refiere que al Ecuador le falta reconocer el trabajo de los artistas gráficos de los años treinta, cuarenta y cincuenta, entre los cuales están Galecio, Pedro León, Carlos Rodríguez y otros. En este país se cree que el arte del siglo XX se agota en Guayasamín y Kingman, añadió.
COLORES
Estudios
Después de estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Guayaquil, donde fue alumno del español José María Roura Oxandaberro (1925-1930), Galecio fue becado por el Ministerio de Educación para hacer una especialización en grabado y pintura mural en la Academia Nacional de Bellas Artes de México, donde fue alumno de Diego Rivera e hizo amistad con Alfaro Siqueiros.
ArTista Internacional
Su primer mural Gente de pueblo (1946) fue pintado en la Academia de Bellas Artes de México. Tres de sus grabados a color fueron adquiridos en 1967 por el Museo de Arte Moderno de Nueva York y hacen parte de su colección permanente. No obstante, su obra no se ha vendido en el país.
En Guayaquil
Carlos Yáñez, director de Museos de la Casa de Cultura matriz, anunció que esta exposición estará a partir del 9 de noviembre en el Museo Municipal de Guayaquil y luego irá a otras ciudades. Además dijo que se están planeando otras retrospectivas de importantes maestros como Pedro León, Carlos Rodríguez y José Enrique Guerrero.