La Fundación Jaime Roldós Aguilera empezó a operar este año; la familia recopila documentos.

En julio del año pasado, el director del proyecto Cono Sur del Archivo Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés), Carlos Osorio, visitó el país para ofrecer  conferencias sobre la actividad de esa entidad que investiga la política exterior de Estados Unidos a partir de sus archivos ‘desclasificados’.

Los hermanos Martha y Santiago Roldós Bucaram asistieron a una de ellas para acercarse a Osorio.

Querían pedirle ayuda para obtener documentos del gobierno de ese país que se refiriesen a la Presidencia de su padre, Jaime Roldós Aguilera, quien murió el 24 de mayo de hace 25 años en un accidente aéreo en Celica (Loja) junto a su esposa, Martha Bucaram y otros ocho acompañantes.

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Osorio aceptó plantear, en su nombre, solicitudes de acceso a la  información. El trámite está en marcha; pero las respuestas federales pueden tardar meses o  años.

Cada documento que los Roldós Bucaram consigan servirá para nutrir el Fondo Documental de la Fundación Jaime Roldós Aguilera, que empezó a funcionar en enero de este año, con la finalidad de rescatar el pensamiento del fallecido ex presidente.

A su hija mayor le interesa, especialmente, documentar la política internacional y de Derechos Humanos que planteó en sus dos años de mandato, el primero del retorno a la democracia en el Ecuador.

Pregunta: ¿La información que obtienen solo la usa la fundación  o buscan acaso reabrir la investigación sobre la muerte de su padre?
Respuesta: No hubo nunca una investigación a profundidad. Hubo cuatro investigaciones: la primera, efectuada por la Junta de Investigación de Accidentes (JIA) de la Fuerza Aérea; luego otra de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) y dos del Congreso, además de otros libros con tesis más o menos lúcidas...

P: ¿Qué determinaron esas indagaciones?
R: La primera dijo que había sido falla humana, del piloto. Sin embargo, hubo incoherencias y otros problemas. Por ejemplo, desapareció por un año  la grabación de la torre de control. Cuando la pusieron ante los familiares del piloto, no reconocieron su voz.

La USAF mandó un funcionario para la segunda investigación. Él nunca fue al lugar de los hechos, del cual, por cierto, retiraron todo enseguida.

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La gente de USAF leyó el informe local y dijeron que eso era “plausible”.

La primera investigación del Congreso, presidida por Otto Arosemena Gómez, fue en 1982. Ellos enviaron una de las turbinas del avión para que sea analizada por el Laboratorio de Criminalística de la Policía de Zurich (Alemania); dijeron que  estaba apagada al momento de la colisión.
Eso descarta la falla humana. O fue falla en el mantenimiento del avión o fue falla mecánica... O fue un atentado.

La Fuerza Aérea descartó esas posibilidades porque dijo que los aviones estaban a su cargo. Eso no es un elemento probatorio. Mas, cuando vimos, en el caso del notario (José) Cabrera, que los aviones iban y regresaban con dinero. Da la impresión de que no son tan cuidadosos.

La última investigación del Congreso, a cargo de Víctor Granda, en 1992, se convoca a raíz de un artículo de la revista Life que señaló que los asesinatos de Omar Torrijos (presidente de Panamá) y Jaime Roldós fueron ordenados por el general Manuel Noriega (que luego gobernó Panamá).

Yo viajé a hablar con el periodista pero no obtuve información. El Congreso lo llamó a declarar, pero obviamente no vino. Esa comisión logró rescatar los archivos y dijo: “Esto nunca se ha aclarado”.

P: ¿Y cuál es su hipótesis?
R: Creo que no fue falla humana por parte del piloto. Creo que las otras opciones no fueron debidamente exploradas, que no se hizo justicia.
Hay dos cosas que me molestan de todo esto: el ocultamiento y la cacofonía; la gente que se subió a los ataúdes para lograr una posición.
Por un lado había gente que no nos quiso dar información; por otro hubo quienes empezaron a usar la muerte de mis padres como una piedra arrojadiza: Fue Fulano, fue Mengano, fue Perencejo... Ahora que quiero pactar con Fulano digo que ya no fue...

P: ¿Se refiere a la familia Bucaram, al Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE)?
R: Usted sabe a quiénes me refiero. No soporto que se trate con poca seriedad la muerte de mis padres.
No me lo permito a mi misma: hay hipótesis que pueden ser plausibles, por eso quiero saber más. Yo le puedo decir con certeza que hubo ocultamiento, que mi padre era una persona incómoda para muchos en este país y en el continente.

P: Dice usted que le molesta que se use el nombre de sus padres para promoción política... ¿Su tío León no lo usó en el 2002, cuando presentó en su campaña los llamados “21 puntos programáticos”  similares a los del ex presidente?
R: Uno tiene que distinguir entre la coherencia de planes y programas, de un ideario, y las tomas de los ataúdes para mover la sensibilidad de la gente como manipulación. Si mi padre preconizó la justicia social o una política internacional digna, ¡que otros tomen esa bandera, es una maravilla!

P: ¿Usted cree que si su tío gana la Presidencia este año podría reabrirse una investigación más seria?
R: Ese es otro tema. Yo espero que él llegue a la Presidencia porque será lo mejor para el país. Obviamente habrá más posibilidades, pero siempre estaremos investigando. Como Fundación Jaime Roldós, nos interesa recopilar todo lo posible. Hasta ahora no sabemos, por ejemplo, dónde están los restos del avión.

P: ¿Qué proyectos tiene la Fundación Jaime Roldós?
R: Queremos armar un fondo documental. Ahora hemos recibido la ayuda de varios medios de comunicación que nos han permitido digitalizar las imágenes.

P: ¿Cómo la financia?
R: En eso estamos. No es tan fácil recoger fondos para un proyecto de tipo histórico. No es como en EE.UU. donde hay bibliotecas-museos dedicados a cada presidente que cesa en funciones donde pueden ir los investigadores.

P: ¿Qué documentos han recopilado ya?
P: Tenemos un archivo con recortes de periódicos; tengo un montón de cajas en las que no sé qué hay, han estado guardadas por más de 25 años. Del avión, lo que tengo es la corbata de mi padre, su agenda. Las guarda mi tía Mariana. Hasta que no tenga un sitio no las quiero tener yo.

P: ¿La actividad política en la campaña presidencial de su tío no le quita tiempo para la Fundación?
R: Soy parte de la Comisión Política; estoy en ciertas reuniones y eventos, no voy a todo lo que quisiera ir porque tengo otra realidad: soy madre. Además trabajo en otro sitio medio tiempo.

P: A su hermano Santiago no se lo ha visto en la campaña, ¿Es cierto que está apoyando a Rafael Correa?
R: El trabaja para vivir. Es falso que está con Correa. Él tiene mucho contacto con mi tío; es una persona “de fuera” con la que puede hablar de lo que pasa.

P: ¿Su familia nunca pensó en plantear una demanda por crimen de Estado como lo hizo la de Jaime Hurtado?
R: No. En el caso de Jaime Hurtado usted tenía un arma humeante. En el caso de acá ellos forjaron un informe. Es más difícil determinar si fue o no un crimen de Estado. Pero el encubrimiento sí despierta sospechas.