“Fallas en el sistema”, “errores en la base de datos”, son los argumentos que más se repiten. Pero nadie informa en qué consisten esos errores y cómo se los piensa corregir.

El problema radica en que nunca se hizo una auditoría informática del IESS. Cuando la Comisión Interventora lo intentó, la iniciativa quedó en el olvido, de tal manera que se pudo haber violado la información de los afiliados, manipulando las cifras y transfiriendo fondos de unas cuentas a otras.

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En el pasado se detectaron varias anomalías de esa clase. En una ocasión se descubrió que al hermano de un empleado del IESS le habían acreditado más de 27 años de aportaciones falsas. El dinero fue sustraído de las cuentas de otros afiliados. Lo que hoy comienza a ser evidente es que ese sistema probablemente se lo ha practicado en gran escala. Solo así se explica el caos que ahora vemos.

La conducción del IESS está en manos de empresarios, trabajadores y Gobierno; pero ninguno de los tres sectores reclama por una auditoría informática, única manera de corregir el problema.