En octubre del año pasado los planes de Bianca Salame eran otros. Recién había cumplido 18 años y se alistaba para estudiar Comunicación Audiovisual en  Estados Unidos con una beca, a través del tenis, el deporte que practica desde que tenía 6 años y con el que quería ser profesional como la rusa Anna Kournikova, su jugadora de aquella época.