Amigos se refugian en un espacio de esparcimiento con la privacidad que brinda una reservación.

Un compromiso matrimonial derivó el arribo a la ciudad de un grupo de extranjeros proveniente de Atlanta (Estados Unidos).

Publicidad

En su afán de ser buena anfitriona, Chabela Cordovez, hermana de Verónica, la novia; no dudó en llevar a su “nueva familia” a una de sus mejores opciones a la hora de distraerse.

En la cita, la noche del viernes pasado, el idioma inglés de los foráneos o el sabor de los cocteles, vinos y cervezas, complemento de un escenario con música suave e iluminación tenue, no marcaron la diferencia entre los asistentes al café-bar La Paleta, local ubicado en el barrio Las Peñas.

Publicidad

Lo novedoso fue que permanecieron en un rincón especial. Privado. Con cómodos muebles y un poco relegados del resto.

“A esa parte la llamamos La Cueva. Se la destina a quien la reserve con anterioridad. Es el servicio lounge”, define Misha Valls copropietaria del lugar.

Aclaró que no es que a los otros clientes se les brinde un servicio de menor calidad sino que es una manera de ofrecer un servicio exclusivo.

En la Paleta, los muebles constituyeron una alternativa. En otros, hay disponibles mesas de billar, barajas para juegos de azar, piqueos, etcétera, incluso, la exclusividad la marca el derecho de admisión.

Tales sitios no eran numerosos hasta hace dos años. Jorge Pabón, uno de los socios de Macarena (Malecón e Imbabura) dijo que en el local “claseamos a la gente” por ello no hay un lugar específico destinado como servicio lounge sino que todo el que entra (o se le permite la entrada) ya tiene servicio lounge, manifestó.

Como definición del término, Pabón coincidió con Valls en expresar que se refiere a la comodidad del cliente. “Que se tenga una variedad de bebidas, piqueos, platos fuertes. En fin un buen ambiente”, comentó Pabón.

El menú de platos fuertes y piqueos varía según el local. En algunos hay carnes y en otros, las ensaladas están a la orden del día.

En cuanto a bebidas, no está de más revisar la lista de ingredientes para evitar sorpresas por el abuso de alcohol.

Nelly Lan, nacida en Hong Kong (Asia) es copropietaria de Sky Lounge, ubicado en Víctor Emilio Estrada y Jiguas, y tiene claro la tendencia del gusto por la bebida de hombres y mujeres.

Fuera de la tradicional cerveza, Lan mencionó que los hombres toman tragos como Long Island, Vodka Tonic, y otros. Sobre las mujeres, centró su gusto por los martinis.

Las personas que disfrutan de estos servicios, generalmente, tienen un poder adquisitivo considerable. Los precios de la mayoría de los tragos fluctúan entre cinco y siete dólares.

Pero hay personas que no tienen precisamente en el gusto por la bebida su manera de distraerse cuando salen.

Elena Sánchez degustaba en este local una ensalada de brócoli. Dijo que “no le gusta beber ni bailar”, pero que gusta salir a divertirse asistiendo a bares porque disfruta de los espectáculos que se ofrecen.

Definido de distintas formas, el término lounge (en un diccionario dice sala de espera o salón público, y en otro consta como haraganear, callejear), es evidente que en todo caso es una manera distinta de atención en que el cliente que lo recibe marca una condición, un estatus. Y una tendencia, que va creciendo.