Los ataques de tiburones que recientemente costaron la vida a una joven y una pierna a un adolescente en las paradisiacas playas del estado de Florida atemorizan a bañistas y a autoridades de turismo.

Las playas de la zona del Panhandle, en el noroeste de Florida, sobre el Golfo de México, donde ocurrieron los dos ataques con 48 horas de diferencia, fueron reabiertas pero la concurrencia es cautelosa.

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“Adoramos la playa. No podemos dejar de venir, Pero no nos mojaremos”, dijo Celia Johnson, quien tomaba el sol ayer con sus dos hijos pequeños en la playa da Cabo San Blas, donde el pasado lunes un tiburón casi cercenó la pierna a Craig Hutto, de 16 años.

Dos días antes, una joven de 14 años, Jamie Marie Daigle, murió por el ataque de un tiburón cuando jugaba con una  tabla a cien metros de la orilla, en otra playa de la zona.

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Los medios estadounidenses han brindado una amplia cobertura a los ataques de los escualos. De hecho en Miami, a unos mil kilómetros al sur de Cabo San Blas y sobre el océano Atlántico, los temores son parecidos.

Mientras que las autoridades difunden mensajes de información y prevención y los padres de Craig Hutto, cuya pierna derecha debió ser amputada, no se cansan de agradecer a sus salvadores.

Roger y Lou Ann Hutto afirman que su hijo, que se recupera satisfactoriamente en un hospital, habría muerto si no es por la intervención de un médico, tres enfermeras y un paramédico que casualmente se encontraban en la playa donde el joven fue atacado por un tiburón toro mientras pescaba en aguas que no le llegaban al pecho.

Para muchos es inevitable asociar los ataques de esta semana a la película Tiburón, de Steven Spielberg, que en 1975 aterrorizó al mundo.

En Florida las autoridades dicen que se trata de incidentes comunes en la temporada estival, cuando usualmente los tiburones toro llegan al Golfo de México y a la costa Este, donde tampoco faltan los blancos y tigres.

Entre las recomendaciones que las autoridades y la televisión repiten incansablemente están nadar siempre en grupo, no alejarse de la costa, no bañarse con una herida sangrante o menstruando, evitar las joyas brillantes, los colores vivos y los pataleos o manoteos excesivos en el agua.

Según estadísticas, cada año ocurren un centenar de ataques de tiburones a humanos en el mundo, que dejan  entre cinco y quince muertos.

Florida es la zona de Estados Unidos y del mundo donde ocurren con más frecuencia este tipo de incidentes.

Expertos  esperan que el fin de semana largo con motivo del festivo del 4 de julio, Día de la Independencia de EE.UU., las playas de Florida rebosen de visitantes.